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Tiempos claros de vergüenza

De tanto en tanto desde la iglesia católica tenemos expresiones que llaman la atención desde las homilías, que son los razonamientos o pláticas que se hacen para explicar al pueblo las materias de la religión.

Hace poco el Monseñor Gabriel Escobar dijo que “el pueblo debe servir al único patrón, que es Dios y no al hombre dueño de propiedades materiales e irrelevantes a nuestra alma o mente”. Añadió que “estamos bastante mal en el país, las instituciones públicas no sirven, hay familias que están pasando hambre, mientras la justicia está sometida al poder fáctico de “un pequeño grupo de privilegiados”. El destinatario de sus críticas claramente eran Cartas y el gobierno de Peña.

Desde la institución encargada de guiar y cuidar nuestras almas tenemos este llamado de atención que debemos tener en cuenta no solo en tiempos de elecciones sino siempre por los conflictos político-sociales que se puedan desatar cómo los vividos años atrás y que solo sirven para acabar con vida de inocentes, destruir propiedades públicas o ponernos en la categoría de país en el que no se pueda invertir o apostar por o para intereses de personas, países o compañías extranjeras.

Monseñor Escobar  insistió en que “No queremos volver a tiempos de dictadura donde se cerraban medios”, haciendo alusión a lo que se daba hace más de 30 años atrás durante la dictadura stronista, y advirtiendo a su vez que es posible volver a un sistema político que no asegure la libertad sino la cercene porque no sea un estado humano acorde a las ideas o iniciativas del dictador.

Entender la realidad 

El obispo Escobar del Vicariato Apostólico del Chaco, expresó preocupación por el amedrentamiento a la prensa por parte de fiscales. Que pueden ser fichas movidas por ese  pequeño grupo de privilegiados y que sirvan para sus intereses particulares que van contra la filosofía o lógica de la democracia, que empezó hace 35 años más no tuvo la oportunidad de desarrollarse y brindar al demos su comodidad porque este no estaba preparado y ha tenido una democracia administrada por personas educadas o mal educadas  por un dictador ignorante en una dictadura mediocre.

Hace poco el Paraguay ha hecho un cambio de gobierno, uno que se supone debería darnos paz, seguridad y poder responder bien las demandas básicas de la población para asegurar su permanencia y sobre todo para afianzar la comodidad del paraguayo en sus barrios, ciudades, hogares y país. Esto no lo estamos viendo y por eso la crítica del prelado. 

Uno donde afortunadamente el calor climático ha dejado de existir, más aquella incómoda temperatura sociopolítica se siente y si no es controlada por los que “administran” la cosa pública o por los ciudadanos que no podemos seguir quejándonos, compartir en nuestras redes memes o comentarios negativos hacia partidos políticos o personas específicas que también pueden organizarse para construir o destruir nuestro país. Uno que ya tuvo claros tiempos de vida sin pudor y ahora que ya es un momento donde nos damos cuenta de abusos y podemos expresar nuestra postura al respecto no solo en las redes sociales virtuales o grupos sociales reales sino hasta en los medios de comunicación que de por ley estamos protegidos a difundir noticias y pensamientos que puedan interesar al público con acceso a periódicos, radio, televisión o internet, plataforma en la que últimamente  se concentran casi todos los medios tradicionales. 

No debemos por eso dejar de hacer común ideas, o hechos que tengan que ver con lo nuestro o fuera de nuestro país para que en esa comparación mejoremos los estándares de nuestras iniciativas empresariales, políticas o de cualquier iniciativa que tengamos en mente iniciar o desarrollar.

No se trata solo de esperar el tiempo de campañas políticas o elecciones para elegir bien al candidato sino sobre todo atender los gobiernos, sus personajes y lo que hagan hoy y que puedan incidir en nuestro mañana y para eso requerimos ciudadanía.

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