¿Cómo se atreve, Sr. Llamosas?
Cuidado con tomarle el pelo al ciudadano, Sr. Llamosas. Ya no hay margen para aguantar tanto cinismo y desvergüenza. ¿O cree que la gente se chupa el dedo, o que vive en Babia?
Todo el mundo sabe que el Estado rebosa de haraganes rentados por la política bastarda. A usted le llegarán todos los días algunas indirectas -y otras más directas- de personal antiguo y profesional harto de ver cómo se lo posterga en las promociones anuales para implantar en su lugar a paracaidistas recomendados por los caciques políticos que infectan la función pública de la cual se han apropiado asaltándola como filibusteros.
Hasta su antecesor, que se fue en medio de una borrasca general de insatisfacción y protestas, reconoció que por lo menos un tercio del funcionariado público es grasa sobrante que se l...