viernes, mayo 8

Silenciando cosas importantes

El silencio es la ausencia de cualquier sonido, ruido o lo que sea captado por los oídos. Sentido importante para charlar con alguien, oír alguna música, e incluso para nuestro equilibrio al caminar o estar de pie. Es importante escuchar y escucharnos para evaluar e interpretar bien lo que ocurre a nuestro alrededor y dentro de nosotros. El silencio es importante porque es una herramienta biológica y psicológica fundamental para nuestro bienestar en un mundo que parece premiar la hiperconexión y el ruido constante.

Ruidos que dañan nuestra mente si los escuchamos con frecuencia y a decibeles muy elevados, o también puede dañarnos silenciar las complicaciones que tengamos dentro.

La psicóloga española Julia Moreno dice; “El dolor y el sufrimiento que viven los hombres es una de las cosas más silenciadas de nuestra época”. Como hombre reconozco que mi genero presume con frecuencia superioridad, fuerza, valentía e imbatibilidad. Cuando no es así, también nos equivocamos, lloramos, frustramos y tenemos desequilibrios emocionales, más según la psicóloga; los hombres no estamos cómodos expresando nuestras emociones, por ejemplo, si lloramos, creemos que mostramos debilidad. Cuando el llorar sirve para tener;

  • Desintoxicación y alivio físico
  • Es cómo una anestesia natural
  • Equilibrio emocional
  •  Conexión y Apoyo Social

Por eso si desea lograr los puntos citados señor, joven o niño; “si quiere llorar, llore” cómo dice una famosa conductora de televisión argentina, no silencie sus dramas y comuníquelos a una persona de confianza o profesional que lo pueda ayudar a gestionar lo que dentro suyo lo molesta y no le deja concentrarse adecuadamente en sus tareas y hasta hacer su vida diariamente de forma adecuada.

Nuevas recomendaciones

Moreno agrega que; “Cuando un hombre se permite escuchar lo que siente, romperse y llorar recupera una parte de sí mismo que le hace avanzar”, y esto es útil siempre porque lo que busca cualquier ser humano es ir para delante y no retroceder, porque cómo me dijo un amigo una vez; “Iñaki atrás no hay más lugar para personas diseñadas y construidas para ganar”.

 

Por ejemplo, luego del accidente del que afortunadamente salí con vida, pero con problemas en la cabeza y rodillas y lo más fuerte; sin mi novia, porque ella muere en el mismo, lloré profundamente solo una vez, no porque no la amaba, porque estaba muy enamorado de ella. Ella  era una persona que lloraba con frecuencia, no porque peleábamos o le hacía daño, sino porque era muy sensible a lo que captaban sus sentidos y se sentía obligada o muy comprometida para  mejorar las condiciones de otras vidas en un planeta muy desigual y complejo donde existimos mujeres y hombres que pensamos y sentimos no de la misma forma hacia temas determinados y no debemos sentirnos mal por compartir esas emociones o pensamientos porque al hacerlo abriríamos una puerta hacia caminos exitosos y seguros para trabajar, estudiar o actuar adecuadamente con quienes nos toque socializar.