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Siete consejos para un político en enero

  1. Evalúe su desempeño. Una vez pasadas las turbulencias tradicionales de los diciembres, la vida vuelve a su cauce y a sus pausas. La rutina de todos los días vuelve a gobernar al mundo. La política y el político, vuelven al escenario. Es tiempo de que el político vea de frente su pasado. Evaluarse, dice el vocabulario de la burocracia y el sentido común. ¿Dónde se encuentra ahora, en este enero el político?
  2. Evalúe a su gabinete. El gabinete es el juguete favorito de los políticos. En él desahoga sus desaciertos y las ansias del poder por exhibir y denigrar. El político busca siempre hacerlos sentir sus empleados, no sus colaboradores. Hacerlos sentir que no tienen el cargo seguro, y que eso depende de su decisión. Pero en fin, tiene que evaluarlos. Saber si el barco lleva rumbo con ellos. Si le servirán para lo que viene.
  3. Entienda el malhumor de la gente. La gente tiene derecho a sus excesos. Sus excesos económicos, familiares y sentimentales del diciembre frenético. Enero siempre es el peor mes para el ánimo de la gente. Hay que empezar de nuevo, pagar lo que se debe y quejarse de lo que se hizo y ya no tiene remedio. Es el ciclo de la vida. El político tiene que enfrentar en enero el malhumor de la gente. La gente que volverá a culpar a la política y los políticos de lo que le pasa.
  4. Asuma el liderazgo de nuevo. Los tiempos difíciles ponen a prueba siempre al político. En ese río de lamentos del enero que comienza, el político tiene que recobrar el liderazgo que le exige la política. Hacer ver la otra cara del nuevo comienzo. La idea del tiempo nuevo y de la posibilidad de encontrar la fortuna. La gente siempre consume esperanza. Y la esperanza en la política, es la esencia del poder.
  5. Diga lo que va a hacer. El político tiene que mostrar esperanza, pero la esperanza tiene que tener una justificación. ¿Por qué creer en lo que dice el político? Esa es la clave. La política es liderazgo o no lo es. Pero la gente tiene que saber a dónde va. Por eso el político tiene que decirle a la gente lo que va a hacer en su gobierno. En concreto. Sin generalidades que aburren: “En este año, vamos a lograr estos tres propósitos…” Y decirlos.
  6. Renuévese. Usted no puede ser el mismo que el año pasado. Todo se renueva. Todo evoluciona. El político también debe hacerlo. No se estanque. Renueve su forma de gobernar, su discurso, sus actitudes. Incluso el guardarropa. Que se le vea moderno. A nadie le gusta lo mismo.
  7. No se queje. Un líder no puede vivir de la queja. Usted escogió la política para dirigir. Para tomar decisiones. No se queje. Menos en enero, cuando la gente se queja por tradición. Dígale a la gente qué hay un mañana y que usted está al frente. Muéstrese optimista. Un político quejoso no le sirve a la gente.
Guadalupe Robles
Guadalupe Robles
Gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Debate. Politólogo por la UAM. Doctor en Derecho de la Información. Profesor-Investigador. Lector disperso.

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