El Gobierno analiza el ataque en Canindeyú como una advertencia al Estado mientras refuerza la seguridad y mantiene abiertas varias hipótesis.
El ministro del Interior, Enrique Riera, sostuvo que el ataque armado contra el Puesto Policial N.° 4 de Naranjito, en Canindeyú, habría tenido como objetivo enviar un mensaje al Estado más que obtener un beneficio económico. Mientras la investigación continúa, el Gobierno mantiene abiertas varias hipótesis, entre ellas la posible participación de grupos vinculados al narcotráfico, sin descartar al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
¿Por qué el Gobierno considera que el ataque fue un mensaje al Estado?
El titular del Ministerio del Interior, Enrique Riera, afirmó que el atentado contra el destacamento policial presenta características distintas a otros hechos delictivos orientados al robo de caudales o entidades financieras. Según explicó, el blanco elegido y el nivel de violencia utilizado apuntan a un intento de desafiar la presencia del Estado en una zona considerada estratégica por su ubicación y por la actividad del crimen organizado.
El ministro señaló que, hasta el momento, las autoridades no cuentan con conclusiones definitivas sobre la autoría del ataque y que todas las hipótesis permanecen abiertas. No obstante, indicó que la posibilidad de que grupos relacionados con el narcotráfico estén detrás del hecho cobra fuerza debido a las operaciones recientes ejecutadas por los organismos de seguridad en la región.
«Cuando atacan una institución con un objetivo como este, claramente hay una diferencia abismal con el tema de bancos o caudales, que tienen un objetivo económico. Este es un mensaje de que están vivos, presentes y activos», sostuvo Riera.
¿Qué hipótesis manejan los investigadores?
Las autoridades analizan dos principales líneas de investigación. La primera apunta a organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico que operan en el norte del país y que podrían haber reaccionado ante los recientes procedimientos policiales y fiscales contra sus estructuras.
La segunda mantiene bajo análisis una eventual vinculación con el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Sin embargo, Riera aclaró que hasta el momento no fueron encontrados elementos característicos que históricamente acompañaban las acciones reivindicadas por ese grupo, como mensajes escritos o comunicados.
El ministro recordó además que el área donde ocurrió el ataque se encuentra próxima al sitio donde fue secuestrado Almir de Brum, quien permaneció más de 100 días en cautiverio, un antecedente que mantiene vigente la preocupación por la presencia de organizaciones armadas en la zona.
¿Cómo impacta el ataque en la estrategia de seguridad del Gobierno?
Riera sostuvo que el atentado se produce en un contexto de intensificación de las operaciones contra estructuras vinculadas al narcotráfico. Según explicó, existe «un golpe sistémico» contra estas organizaciones, situación que podría haber generado una respuesta violenta hacia las fuerzas de seguridad.
En ese sentido, aseguró que el Ejecutivo mantendrá una postura firme y reforzará la presencia estatal en Canindeyú, descartando cualquier retroceso frente al crimen organizado.
El ministro incluso planteó la necesidad de desarrollar una intervención similar al Operativo Veneratio, ejecutado en diciembre de 2023 para recuperar el control de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, entonces dominada por el Clan Rotela.
¿Qué ocurrió durante el ataque en Naranjito?
El ataque fue perpetrado alrededor de las 23:00 del martes por un grupo estimado de entre 20 y 30 hombres armados, quienes irrumpieron en el Puesto Policial N.° 4 de Naranjito, en el distrito de Yvyrarobana, Departamento de Canindeyú.
Durante la incursión murieron los suboficiales Herminio Ojeda González (33) y Atilio Martínez Barrios (40), además del secretario policial Josemar Escobar Piris (37). El suboficial Gavilán logró sobrevivir tras fingir estar muerto y posteriormente escapar hacia una zona boscosa, según los investigadores.
Los atacantes incendiaron la sede policial, una patrullera y tres vehículos particulares, además de lanzar una bomba molotov contra las instalaciones antes de abandonar el lugar.
¿Qué acciones adoptó la Policía Nacional tras el atentado?
Tras el ataque, el comandante de la Policía Nacional, comisario general César Roberto Silguero, se trasladó hasta la zona y dispuso la instalación de un puesto de mando unificado para coordinar la respuesta institucional.
Además, ordenó el despliegue de unidades tácticas, personal técnico e investigadores especializados con el objetivo de reconstruir la secuencia del atentado, identificar a los responsables y ponerlos a disposición de la Justicia.
La magnitud del ataque y la capacidad operativa demostrada por los agresores vuelven a colocar en el centro del debate la necesidad de fortalecer la presencia del Estado en zonas fronterizas donde convergen el narcotráfico, grupos armados y redes criminales transnacionales.
Periodista Senior