Escuchamos o leemos la palabra “milagro” y automáticamente pensamos en eventos
sobrenaturales, curaciones imposibles, apariciones celestiales, fenómenos que
escapan a toda lógica de la realidad. Aun así, la ciencia ha tratado de buscar y
encontrar la verdad desde su método racional, esto no ha evitado que los creyentes de
las diversas religiones del planeta tomen estos sorprendentes acontecimientos como
señales de algo sagrado y divino, que debe ser respetado y temido.
En las culturas de la antigüedad, los dioses no se aparecían ante cualquiera, sino
principalmente a quienes elegían para ser sus profetas, hombres y mujeres capaces
de revelar su carácter divino mediante la realización de milagros. Esto no era casual,
sino servía de prueba de que el mensajero era la voz del algo que se encontraba más
allá de todo entendimiento humano. Solo unos pocos podían ser intermediarios
divinos, el resto de los mortales, debían conformarse con creer en ellos.
Hoy en día, los científicos y especialmente desde el campo de la medicina, intentan
encontrar explicación a estos sucesos. Es el caso de las curaciones contra todo
pronóstico, que pueden atribuirse al efecto placebo, igualmente otros se preguntan,
¿podría algo como la fe activar procesos biológicos ocultos en el cerebro? Para
algunos es solo mera casualidad. Sin embargo, hay casos extremos, como pacientes
que sobrevivieron a accidentes inimaginables y vivieron para contarlo.
De momento, la ciencia moderna no tiene las respuestas adecuadas a la mayoría de
los casos. Aun así, esto no da crédito inmediato a las religiones. Esto no impide que,
en el caso de la iglesia católica, desde el Vaticano se encarguen de investigar
exhaustivamente cada supuesto milagro registrado, siendo solo unos pocos
reconocidos como oficiales. No obstante, para muchos lo esencial de los milagros no
está en la prueba, sino en la conversión espiritual que genera.
En fin, aunque la ciencia ha revelado lo que se esconde tras muchos fenómenos como
la lluvia y los truenos, pareciera que los milagros revelan más sobre la humanidad que
sobre lo divino. Demuestran nuestra necesidad de esperanza y búsqueda de
significados en un mundo que puede resultar frio y hostil. Al abrir nuestros corazones y
mentes, podemos comenzar a notar los incontables milagros que se esconden a plena
vista, sean producto de algo superior, de la mente o del azar.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares

