sábado, abril 25

Prioridades equivocadas

La escuela se llama José del Rosario Espínola, está en una capital departamental… y hace 9 años que sus alumnos dan clase a la intempe­rie, la clásica “escuela mango guy”. El noti­ciero de TV mostraba el “edificio” aledaño prácticamente abandonado, con paredes que sin ser demasiado viejas mostraban peligrosas grietas, techo semiderruido, puertas y venta­nas desvencijadas. Con sol, viento, insectos, polvo y ruidos, alumnos y maestros cumplen con el rito diario de la clase, salvo natural­mente, cuando llueve o hace demasiado frío. Ni el Ministerio de Educación, ni la Gober­nación de San Pedro ni la mismísima comu­nidad parecen estar interesados en proteger a sus niños de la intemperie y garantizarles la dignidad de una escuela como la gente.

Y no es cuestión de dinero, porque el Estado sigue gastando plata a lo pavo en cosas por completo inútiles. Sin ir más lejos, ayer nos ocupábamos en este mismo espacio de la frondosa delegación enviada a la cumbre de Madrid del “cambio climático”. Son 44 personas que habrán llevado por lo menos US$ 1.000 de viático cada uno. Sumando los pasajes ida y vuelta, se llega fácilmente a los 540 millones de guaraníes tirados a la basura. Con ese dinero, según los costos manejados por la Dirección de Infraes­tructura del MEC, se podría levantar una escuela de ocho aulas con todas las reglas de la buena construcción. Pero, preferimos seguir becando a un montón de gente para que tome aire caminando por el Paseo de la Castellana o asistiendo como mirones a un evento que no sirve para gran cosa.

Más de un tercio de los salarios que paga el Estado los desperdicia en funcionarios que no son necesarios y que cobran fortunas por favores que deben ser devueltos a sus protec­tores políticos según sus dotes personales, entre ellas, la capacidad de genuflexión siendo funcionales a las coyunturas electorales.

Según datos oficiales, 3.500 edificios escolares presentan deficiencias de algún tipo, 300 están es estado crítico con peligro de de­rrumbe y un número no determinado están inconclusos. Casos como el de San Pedro no son aislados. Lamentablemente, abundan.

Como decíamos al principio, dinero hay. Pero a sus derrochadores les im­porta un bledo las escuelas rancho o las mango guy. No es su problema.

Seguimos equivocando prioridades.