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EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
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¿Preparados para el cambio?

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El Ministerio de Educación y Ciencias acaba de adquirir un compromiso gravitante al adoptar la evaluación cualitativa del rendimiento escolar dejando a un lado la cuantitativa que se ha estado utilizando desde tiempo inmemorial.

¿En qué se diferencian ambos métodos? Según los expertos, la evaluación cualitativa del rendimiento del alumno se basa fundamentalmente en el análisis de la calidad tanto del proceso educativo como del nivel de aprovechamiento en el aula. ¿A qué apunta este modelo? Una tendencia muy actual sugiere que la finalidad de la escuela es generar ambientes que permitan el desarrollo integral del ser humano, no simples repetidores de fórmulas y contenidos.

Este objetivo demanda, además, un protagonismo central de los maestros quienes deberán potenciar en sus educandos no sólo conductas individuales sino también desempeños tanto en lo estrictamente académico como en el relacionamiento social, apuntando a una formación integral del individuo. Más que nunca, entonces, la escuela se presenta como una extensión del hogar en su rol educativo y socializador.

La pregunta que cabría en este punto sería: ¿Está preparado el estamento docente para cumplir acabadamente la misión que de ahora en más se le va a exigir? Hace exactamente un año, el MEC realizó una prueba escrita para integrar el denominado Banco de Elegibles y a la cual se presentaron más de 12.000 docentes. Sólo la mitad logró un puntaje aceptable. Ante la protesta del gremio, el viceministerio calificó de “piso mínimo de capacidades” lo exigido a los participantes y de “paso previo fundamental para garantizar un mínimo de competencias”.

Pregunta para los expertos: ¿Es prudente cambiar el método de evaluación educativa cuando apenas la mitad de los docentes evaluados pudo completar un “piso mínimo de capacidades y competencias”?

Según un estudio encargado por el Banco Interamericano de Desarrollo y publicado este año, el Paraguay incorporó “ciertos estándares específicos para sus procesos de evaluación docente desarrollados recientemente”, advirtiendo como cierre que “solo una evaluación docente exitosa logrará mejorar la enseñanza y los aprendizajes de manera sistémica y abrir el camino hacia una mejor calidad educativa”.

¿Estamos en ese camino?

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