Al acceder a la red internacional y empezar la navegación por sitios paraguayos de noticias lo que se destaca habitualmente son las cosas que no se hacen bien desde lo que representa el poder o esferas sociales de trascendencia por sus responsabilidades. La política paraguaya desafortunadamente no sobresale por buenos trabajos ya sea por no tener las herramientas adecuadas para trabajar o nuestra forma de ser o “teko” que finalmente hace notar y generalizar al país actitudes particulares que en democracia han sido elegidos para hacer y vivir bien para sí mismo y sobre todo para los que los hemos puesto allí.
He aquí un parangón adecuado que surge en la relación, votante y votados y la gran pregunta es: ¿el pueblo tiene el gobierno que se merece o parece?, Esta idea equilibra la balanza de responsabilidades entre el ciudadano, presidente, intendente, gobernador, parlamentario y pueblo, haciendo por esto muy fácil el saber cómo es el paraguayo o de cualquier otro país por cómo son elegidos representantes de una nación. El ex gobernador del departamento central Hugo Javier condenado a 11 años de prisión por corrupto está por la forma en que su gobernación fue administrada recuperó su libertad en poco tiempo lo que envía un mal mensaje a la ciudadanía sobre el comportamiento de sus administradores infieles.
No da más
De acuerdo a lo percibido en el poder legislativo, este hombre fue blindado por parlamentarios de su mismo partido al inicio, pero al igual que el exdiputado Arévalo le soltaron la mano para dejarlo caer. Los problemas encontrados en esas administraciones finalmente afectan al ciudadano.
También tenemos un nivel de culpa por cómo votamos ya sea por falta de información, discusión entre nosotros sobre las opciones en elecciones, que escribiendo y leyendo sobre eso las presidenciales paraguayas están a la vuelta de la esquina. Requerimos de forma urgente los debates, discusiones y conversaciones que hoy día son posible hacerlos en línea a través de las redes sociales que deben ser canales para cambiar nuestras actitudes.
Debemos dejar de tolerar de nuestras “autoridades” ningún nivel de corrupción ni de complicidad que usen su cargo cómo un entretenimiento individual cuando trabajan para el colectivo. Debemos además de estar vigilando su acción también ayudar sus gestiones para que no se desarrollen de forma legal ni se usan mecanismos para protegerlos de los hechos de corrupción comprobados por los mismos colorados en el ejecutivo. Una vergüenza. Esto debe cambiar.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
