El presidente de Colombia, Gustavo Petro, comunicó en su cuenta de X que desautorizaba el ingreso de aeronaves estadounidenses con migrantes colombianos que fueron deportados por el gobierno de Trump como parte de una nueva política contra la migración irregular.
«Los EE. UU. no pueden tratar como delincuentes a los migrantes colombianos», afirmaba Petro. Además, exigía un protocolo para el tratamiento digno de los migrantes antes de ser recibidos por las autoridades colombianas.
Previamente, el gobierno mexicano también rechazó un vuelo con inmigrantes irregulares que pretendía aterrizar en su territorio. Asimismo, el presidente brasileño, Lula da Silva, cuestionó el trato dado por las autoridades estadounidenses a 88 brasileños que fueron enviados de vuelta al Brasil esposados, lo que motivó el enojo del mandatario brasileño.