viernes, mayo 1

Pérdida de la sabiduría / Félix Giménez Barrios

 

En estos tiempos cada vez más saturados de datos, la sabiduría parece desaparecer
debido al peso de la información instantánea. Ocurre que, la tecnología nos da acceso
ilimitado a los hechos, pero no garantiza la capacidad de poder interpretarlos con la
profundidad necesaria. Algo como la sabiduría implica experiencia y reflexión, requiere
tiempo y pausa, elementos que escasean actualmente debido a la inmediatez.

Tristemente, la educación, que debería de haber sido el principal pilar de la sabiduría,
se ha inclinado hacia la memorización y repetición. Los sistemas educativos priorizan
resultados medibles por sobre el desarrollo del pensamiento crítico. Las experiencias
personales, antes valoradas por como fuentes de conocimiento, se ven reemplazadas
por algoritmos que dictan qué pensar y hasta la manera de hacerlo.

La necesidad de estar actualizados, nos lleva a confundir conocimientos o habilidades
con la sabiduría. Es necesario que entendamos que algo como la sabiduría, primero
que nada, requiere escuchar, observar y luego cuestionar, pero el ruido constante de la
modernidad impide su cultivo. Necesitamos del silencio para conectar ideas, procesar
los datos. La inmediatez ha eclipsado nuestra capacidad de contemplación.

En pocas palabras, la sabiduría no se encuentra en la acumulación de datos, sino en
su comprensión. Debemos entonces de valorar el diálogo, la lectura pausada y la
reflexión personal, si es que queremos recuperarla. La tecnología debe de ser una
aliada, no una dictadora de nuestro saber. Fomentar la curiosidad ante lo desconocido
es quizá el camino para alcanzar la sabiduría. Únicamente de esa forma, podremos
avanzar en el caos de la información con determinación y propósito.