El presidente Santiago Peña recibió el miércoles 14 de octubre a concejales electos, presidentes de seccionales y dirigentes colorados de Asunción en Mburuvicha Róga, en medio de la disputa interna por la candidatura presidencial de 2028. El encuentro coincidió con la reunión entre Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez, dos referentes enfrentados durante años, mientras el oficialismo intenta reordenar sus apoyos tras el cambio de estrategia electoral de Honor Colorado.
¿Por qué Peña reunió a la dirigencia colorada de Asunción?
La reunión se desarrolló en el Salón Tirika de Mburuvicha Róga y contó con la participación de concejales electos de la Asociación Nacional Republicana (ANR), presidentes de seccionales y representantes de la coordinación colorada de la capital. También estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre; el excandidato colorado a intendente, Camilo Pérez; y el titular de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap), Luis Fernando Bernal.
La versión oficial presentó el encuentro como una instancia para coordinar acciones entre el Gobierno y las futuras autoridades municipales. Sin embargo, la reunión tuvo lugar en un momento de tensión dentro de Honor Colorado, el movimiento que sostiene la base política del Ejecutivo. La concentración de dirigentes capitalinos en la residencia presidencial también permitió a Peña mantener contacto directo con una estructura partidaria relevante para las próximas disputas internas.
El resultado de las elecciones municipales añadió otro componente a ese escenario. Aunque la oposición ganó la Intendencia de Asunción con Soledad Núñez, la ANR obtuvo 15 de las 24 bancas de la Junta Municipal, de acuerdo con los resultados electorales difundidos tras los comicios. Esa mayoría ofrece al partido capacidad de negociación dentro del órgano legislativo municipal, pero no garantiza por sí sola el control de la administración comunal.
¿Qué provocó la disputa por la candidatura presidencial de 2028?
El conflicto se intensificó después de que Horacio Cartes, presidente de la ANR y principal referente de Honor Colorado, comunicara un cambio en la fórmula presidencial que venía construyéndose dentro del movimiento. El vicepresidente de la República, Pedro Alliana, dejó de contar con el respaldo de Cartes para encabezar el proyecto presidencial, mientras el ministro de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Juan Carlos Baruja, pasó a ocupar un lugar central en la estrategia electoral.
Alliana manifestó que mantendría sus aspiraciones presidenciales. Su postura abrió una disputa sobre la capacidad de la conducción partidaria para imponer una candidatura y sobre el margen de autonomía de los dirigentes que ya habían comprometido su apoyo al vicepresidente.
La diferencia no se limita a una cuestión de nombres. La definición anticipada de la chapa para 2028 puede reorganizar las lealtades de gobernadores, legisladores, intendentes y operadores territoriales. En un partido con una estructura nacional consolidada, el respaldo de las bases y la capacidad de movilización pueden ser determinantes para sostener una candidatura, incluso cuando esta pierde el apoyo de su principal referente.
En ese contexto, la reunión de Peña con los dirigentes de Asunción adquiere relevancia política. El encuentro no demuestra por sí mismo la creación de un nuevo movimiento ni confirma que todos los asistentes respalden una estrategia alternativa. Sí muestra que el presidente continúa articulando con dirigentes territoriales en una etapa en la que las principales figuras del oficialismo deben definir sus posiciones.
¿Qué representa el acercamiento entre Cartes y Mario Abdo Benítez?
El mismo miércoles, Cartes se reunió con Mario Abdo Benítez, presidente de la República entre 2018 y 2023 y referente de la disidencia colorada. El encuentro tuvo lugar en la residencia de Édgar Melgarejo, expresidente de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), y llamó la atención por los antecedentes de confrontación política entre ambos dirigentes.
La reunión se produjo después de años de diferencias que marcaron la interna de la ANR y la relación entre los gobiernos de ambos expresidentes. Las explicaciones difundidas por referentes cercanos al encuentro señalaron que la conversación giró en torno a preocupaciones sobre el sistema financiero y la actuación del Banco Central del Paraguay (BCP). El anfitrión también sostuvo que no se abordaron las candidaturas presidenciales.
Por lo tanto, no corresponde presentar el acercamiento como una alianza electoral confirmada. La reunión sí constituye una señal de que los canales de diálogo entre sectores enfrentados pueden reabrirse en un momento de cambios dentro del oficialismo. Su alcance político dependerá de si ese contacto se traduce en nuevas reuniones, acuerdos concretos o una coordinación más estable.
La diferencia entre una conversación sobre asuntos nacionales y un entendimiento partidario es relevante. Una fotografía compartida por dos dirigentes puede tener impacto político, pero no acredita por sí sola compromisos electorales ni un cambio formal de alineamiento dentro de la estructura colorada.
¿Cómo puede afectar la crisis a la gobernabilidad de Peña?
La disputa interna plantea un desafío para la capacidad del presidente de mantener cohesionada su base política. Aunque Peña ejerce la jefatura del Ejecutivo, la ANR cuenta con una conducción partidaria propia y con liderazgos territoriales que no necesariamente responden de manera uniforme ante cada definición electoral.
El escenario obliga a distinguir entre la gestión del Gobierno y la competencia por la sucesión presidencial. La primera requiere sostener mayorías legislativas, ejecutar el presupuesto y coordinar políticas públicas; la segunda incentiva a los dirigentes a posicionarse con anticipación para conservar influencia en la selección de candidaturas y en la distribución futura de espacios de poder.
Si las diferencias se trasladan a las decisiones parlamentarias, podrían aumentar los costos de negociación para el Ejecutivo. Sin embargo, no hay elementos suficientes para afirmar que la crisis ya haya provocado una pérdida de mayoría legislativa o un bloqueo institucional. Para establecer ese impacto sería necesario observar votaciones, cambios de bancada y decisiones concretas del Congreso.
También existe una dimensión económica. La previsibilidad política influye en la evaluación del entorno institucional por parte de empresas e inversores, especialmente cuando las disputas afectan la continuidad de políticas públicas o generan incertidumbre sobre las decisiones del Estado. No obstante, el conflicto partidario no permite inferir automáticamente un deterioro de la inversión ni de los indicadores económicos.
¿Qué papel tienen la transparencia y la seguridad financiera en esta disputa?
El acercamiento entre Cartes y Abdo se produjo en un contexto de preocupaciones públicas sobre el sistema financiero y el manejo de los fondos. Según las explicaciones atribuidas a participantes y referentes del encuentro, la conversación incluyó cuestiones relacionadas con el BCP y la seguridad financiera.
Ese componente debe analizarse por separado de la competencia electoral. La supervisión bancaria, la protección de los depositantes y el control de los riesgos financieros corresponden a mecanismos institucionales que deben operar conforme a la legislación y a criterios técnicos, independientemente de las disputas entre dirigentes políticos.
Cuando referentes partidarios plantean dudas sobre el funcionamiento de organismos reguladores, la respuesta debe apoyarse en información verificable, explicaciones técnicas y procedimientos de control. Las declaraciones políticas, por sí solas, no prueban irregularidades ni permiten establecer responsabilidades sobre entidades financieras o fondos públicos.
Para el clima de inversión paraguayo, la cuestión de fondo es la capacidad de las instituciones para actuar con previsibilidad, transparencia y autonomía técnica. Las diferencias partidarias pueden generar preguntas legítimas, pero deben distinguirse de los hechos comprobados y de las conclusiones que correspondan a los organismos competentes.
¿Qué señales permitirán medir el alcance de la crisis colorada?
Las próximas decisiones permitirán determinar si la disputa se mantiene como una negociación por las candidaturas o si deriva en una reorganización más profunda de Honor Colorado. Entre los indicadores relevantes estarán la posición definitiva de Alliana, la consolidación del proyecto de Baruja y las decisiones que adopten gobernadores, legisladores y dirigentes territoriales.
También será importante observar si Peña mantiene su articulación con el vicepresidente o si promueve una estructura política propia para sostener sus preferencias de cara a 2028. Por ahora, una reunión con concejales y seccionaleros no basta para confirmar la creación de un nuevo movimiento ni para determinar la composición de una eventual alianza.
El diálogo entre Cartes y Abdo añade otra variable. Si ambos sectores mantienen contactos, habrá que conocer los temas tratados, los participantes y los resultados concretos antes de atribuirles un objetivo electoral compartido. La evolución de esos encuentros será más reveladora que la fotografía que los hizo públicos.
La disputa coloca a la ANR ante una etapa de redefinición de liderazgos en la que confluyen el control de la estructura partidaria, las aspiraciones presidenciales y la relación entre el Gobierno y su principal fuerza política. Para Peña, el desafío consiste en sostener capacidad de articulación institucional