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Historias

Paraguay, al borde de una tragedia ambiental

La situación ambiental de América Latina y el Caribe es cada día más inquietante. Esta es una región rica en recursos naturales y en biodiversidad pero que pese a los esfuerzos aislados su deterioro avanza inexorablemente.

Un libro de Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que lleva como nombre “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe”, detallan las condiciones en la que se encuentran los países de la zona, entre ellos Paraguay donde señalan que la tarea de lograr una mayor sostenibilidad ambiental se torna cada día más compleja, pues a las particulares características y procesos de deterioro ambiental que enfrenta cada país se suman crecientemente los efectos negativos del cambio climático.

Según el documento en el cual participaron 21 expertos latinoamericanos, en América Latina y el Caribe los problemas ambientales se han venido consolidando en los últimos años, más del 40% de los bosques ya habían sido completamente deforestados o se encontraban muy degradados para el 2010.

De acuerdo con el informe, los recursos naturales del planeta están enfrentando una presión sin precedentes. “Más del 75 por ciento de la superficie terrestre ya se encontraría degradada y la cifra podría elevarse por encima del 90% hacia el 2050”.

El extenso libro que consta de 12 capítulos explica que la degradación de los suelos y el cambio climático provocarían una reducción del rendimiento mundial de los cultivos de aproximadamente un 10% de aquí al 2050, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del planeta.

El libro invita a la sociedad a prestar atención a los procesos de las comunidades indígenas y los pueblos campesinos. Según los autores, el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas ha dado lugar a formas novedosas de organización y participación.

En un punto sostiene también que pese a los notables adelantos tecnológicos, que deberían servir de solución para la gestión ambiental vinculados, por ejemplo, a la generación eléctrica a partir de fuentes no convencionales, la electromovilidad, la
nanotecnología y la ciencia agronómica, de persistir la estructura actual, en la región podrían crearse enclaves aislados con procesos que utilizan tecnologías de punta, frente a otras actividades que seguirán recurriendo a sistemas predatorios y de sobreexplotación.

EL AGUA
Un factor que siempre preocupa a los especialistas pero que nunca tiene el acompañamiento del Gobierno, es la del líquido vital. Para el 2050, en América Latina y el Caribe, cerca de 150 millones de personas podrían sufrir problemas para abastecerse de agua.

En el libro muestra un ranking de los países con mayor estrés hídrico, que encabeza Chile con un alto nivel de estrés del líquido, que sucede cuando la demanda de agua es mayor que la cantidad disponible en un periodo determinado de tiempo. Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia, son otros países que están más expuestos a esta tragedia.

Paraguay por su parte, un país con mucho potencial en recursos hídricos, está en el puesto 150 de 157, que fueron estudiados con un bajo nivel de estrés, solamente sobrepasado a nivel regional por Uruguay.

CAUSAS
Siempre, de acuerdo con los autores del libro, con la adopción de un modelo económico basado en el libre comercio y la apertura de las economías regionales, América Latina y el Caribe se consolidó como una región poco industrializada que se encarga de proveer materias primas para cadenas de valor globalizadas en las que el proceso productivo tiene lugar en países industrializados.

Según los autores, el fracaso de la implementación de estos modelos tiene que ver con la persistencia de la pobreza extrema, el deterioro del ambiente natural, el aumento de la desigualdad, la falta de acceso a servicios básicos y la enorme magnitud del deterioro social, entre otras características.

EN PARAGUAY
Hablamos con Oscar Rodas, director de Cambio Climático y Políticas de WWF, para ver cómo está Paraguay con relación al cuidado del ambiente y de los recursos naturales del país, que sufrió acontecimientos desfavorables en los últimos meses por los incendios y la larga sequía.

“Se necesita que los tres poderes del Estado se unan para una política de estado de acción y ambición Climática. Eso debe salir de un pacto de poderes de la República. Es algo clave para el presente y futuro y la seguridad del Paraguay. Los escenarios de riesgo climático que estudiamos con WWF Paraguay y la Columbia University de NEW York, se van confirmando cada vez más, con menos lluvias al final del invierno y mayor cantidad de días récords de calor”, sostuvo el especialista con basta trayectoria en el rubro.

Con 6 millones de hectáreas deforestadas entre el 2001 y el 2019, Paraguay es el segundo país que más cobertura arbórea perdió en la región sudamericana, después de Brasil, según el sistema satelital Global Forest Watch (GFW).

Para el biólogo José Cartes, director de la organización Guyra Paraguay, los eventos naturales seguirán siendo peor por culpa del daño al ambiente.

“Los problemas asociados a eventos climáticos extremos se van a seguir acentuando y agravando. Los incendios, sequías, tormentas e inundaciones deben ser atendidos ya antes de que ocurran. Para eso hay que prepararse. Incendios por ejemplo requiere de la creación de brigadas de combate. Su entrenamiento y equipos, como lo estamos haciendo en Bahía Negra actualmente. Así también se debe invertir más en investigación de meteorología para contar con una mayor precisión en los pronósticos y predicciones para prepararse con tiempo”, indicó el director de Guyra Paraguay.

A criterio del ingeniero agrónomo Luis Recalde, a nivel local no hay siquiera un plan de trabajo con relación al cambio climático lo cual es muy preocupante.
“El Gobierno paraguayo no tiene ninguna agenda, no solo del cambio climático, sino del cumplimiento de sus propias leyes. Si no entendemos la parte más básica de cómo son el cumplimiento de las leyes nacionales es complicado, porque el cambio climático es algo que se trabaja hoy en día a través de acuerdo internacionales que va más allá de las leyes nacionales, Paraguay todavía está en ese paso pre básico de cumplir sus propias leyes”, expresó.

Deterioro ambiental

El deterioro ambiental a nivel planetario es dramático. Es sabido que, al menos en lo que respecta al cambio climático, el planeta ha sido empujado a un nuevo estado en el que las condiciones climáticas y otras variables ambientales se han salido del rango de, al menos, el último medio millón de años.
En el informe elaborado en 2019, la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) advierte que se detecta una declinación sin precedentes de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos, y una aceleración de las tasas de extinción de las especies,
algo que solo puede resolverse mediante “cambios transformativos”, al mismo que reconoce que es de esperar la oposición de los intereses creados.

El Paraguay no ha contraído compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero pero, con la ratificación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, asumió una serie de obligaciones sustentadas en su vulnerabilidad ambiental frente a este fenómeno
.
El cambio climático puede tener repercusiones en la producción nacional, con los subsecuentes impactos en el ingreso de divisas y el empleo, lo que redundaría directamente en el aumento de la pobreza del país. Ese impacto se debería a que las principales actividades económicas del Paraguay se fundamentan en los sectores agrícola y pecuario, que son muy sensibles al cambio climático.
Este fenómeno puede incrementar la aparición de plagas y la ocurrencia de enfermedades ocasionadas por los cambios de temperatura, precipitación y humedad.

Por otra parte, el cambio en el uso del suelo, especialmente de los bosques con fines de expansión agrícola, pecuaria y de asentamientos humanos, constituye una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del país. La deforestación progresiva que sufren los bosques de las regiones oriental y occidental desde hace aproximadamente tres décadas ha desencadenado un deterioro ambiental que favorece la salinización del suelo, la erosión hídrica y eólica, el aumento de la evaporación, el de los suelos y la disminución de la infiltración del agua de lluvia y del consecuente almacenaje de agua en el suelo.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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