sábado, abril 18

PADRES Y SU PRESENCIA

Mamá y papá son los primeros seres humanos con los que nos encontramos al nacer, están con nosotros al empezar a ver, escuchar o sentir lo que se encuentre alrededor nuestro, allí están y nos acompañaran mientras dure su vida. La presencia activa y afectuosa de los padres es fundamental para el desarrollo integral de los hijos, influyendo en su seguridad emocional, autoestima, éxito académico y habilidades sociales. 

Un padre comprometido actúa como modelo de conducta, establece normas, brinda protección y fomenta la independencia y confianza, impactando positivamente en el bienestar psicológico a largo plazo en la vida de sus hijos. La figura paterna es un pilar irremplazable que complementa la crianza, generando un impacto duradero que prepara a los hijos para la vida adulta.  Y es una figura que desafortunadamente no existe con frecuencia en la sociedad matriarcal paraguaya, donde la mujer es la persona multifacética que limpia, ordena, cocina, educa y cría a los primogénitos que deben tener referencia de personas de ambos géneros para que los enseñen la perspectiva femenina y masculina de lo que ocurre en el país o el mundo alrededor de cualquier campo humano o científico.

Un padre presente ofrece un entorno de seguridad y amor incondicional, lo que reduce problemas de comportamiento y fortalece la confianza en sí mismos. Los padres actúan como referentes de conducta, enseñando valores, normas, responsabilidad y cómo relacionarse con el entorno social.  

Una carencia notoria

Cuando falta el padre, la estructura familiar suele transitar de un modelo biparental a uno monoparental, lo que genera una redistribución de responsabilidades:

  • Sobrecarga en la figura materna: La madre suele asumir el rol de proveedora económica y, al mismo tiempo, el de principal sostén emocional. Esto puede derivar en lo que sociólogos como Byung-Chul Han asocian con el agotamiento por la autoexigencia de cumplir con todos los frentes.
  • Parentificación de los hijos: En ocasiones, el hijo o hija mayor asume responsabilidades de cuidado o apoyo emocional que no corresponden a su edad para «llenar el vacío», lo que puede afectar su propio desarrollo.

Así cómo existe la frase; “el tango se baila de a dos”, la podemos llevar al concepto de familia; que también se hace de a dos y una vez esta va creciendo, no es la culpa de nadie más que de la pareja que decidió trabajar en el crear seres humanos en un mundo que se va despoblando de seres humanos, porque la tasa de natalidad en varios países del planeta está descendiendo, un hecho que pronto marcaría la ausencia del mismo ser humano, cómo padre, hijo, sobrino,  tío, abuelo, amigos, vecinos, colegas o compañeros de trabajo, estudios o lo que hagamos con otras personas.