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Editorial

Oscuridad y anonimato

Es lo que prefieren los políticos sinvergüenzas

La cuestión es muy sencilla. El ciudadano debe saber a quién está votando realmente en cada elección, por ejemplo, las municipales que se realizan a fin de año. Y cuando decimos “a quien está votando” formulamos un interro­gante con dos opciones: si vota al que figura en la lista de candidatos o en realidad está votando al que se agazapa detrás del candidato al que le ha financiado su campaña electoral.

Un “político” que seguramente se creerá muy ocurrente regurgitó lo siguiente: ¿Acaso vamos a andar preguntándole a cada candidato si es narcotraficante? Una pregunta francamente imbécil hecha por un cínico. Es precisamente para evitar enmascaramientos de los “me­cenas” de la política bastarda que se busca implantar una legislación dirigida a controlar la financiación de las campañas proselitistas. Dicha legislación, si se la formula en forma eficaz y se la aplica en toda regla, permite no solamente dejar en claro de dónde provino el dinero sino deducir además cualquier vínculo del candidato con intereses privados específicos.

Sería un error creer que una ley de esta natura­leza agota su función tras el acto eleccionario. Debe convertirse en un instrumento eficaz de control cruzado cuando el político comience a ejercer su cargo. El presidente en función, el senador y el diputado, el intendente y los concejales y los gobernadores y concejales departamentales quedarían de inmediato expuestos si los organismos de transparencia y combate a la corrupción en la función pública hallaren más de una coincidencia entre los aportes de campaña y las leyes, resoluciones, licitaciones y demás acciones ejecutadas en dichas funciones. Esto es lo que realmente temen los políticos sinvergüenzas, ávidos de llegar a un cargo para amasar fortunas.

Los argumentos acumulados en contra de una legislación de esta naturaleza son muchos más que los que se alinean a favor. En la sesión de ayer de diputados se repitió hasta el cansancio eso de “estamos a favor de este proyecto de ley, pero…”. Que los bancos esto, que la SEPRELAD aquello… la verdad es que hay más trabas que acuerdos.

Quítense la máscara, honorables. No quie­ren una ley semejante. Le tienen miedo porque no podrían explicar sus fortunas.

Prefieren la contabilidad oscura y el anonimato.

Sólo allí están tranquilos.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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