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Oleada violenta de sed de cambios

Doctor en Historia, Universidad Católica Andrés Bello @ Nahem_Vzla

Como dijo Eráclito en los tiempos helénicos clásicos: “la única constante en el mun­do es el cambio”. Este será la base sobre la cual tecleamos estas líneas para pregun­tarnos: qué es lo que se apunta cambiar, cómo cambiar y hacia dónde conducirá ese cambio. Una realidad irrefutable es que el durante los tiempos de la Guerra Fría las noticias y los acontecimientos políticos eran eclipsados por las Cumbres entre los líderes de EEUU y la URSS. Tras su fin, emergió el mundo Multi-Polar abriendo una caja de pandoras donde grupos marginados o minorías que abrazaron ideologías di­versas, se radicalizaron y en el peor de los casos se armaron para dar el salto al terro­rismo. El elemento central aquí es la insatisfacción de segmentos o amplios sectores, que anhelan y exigen sustanciales mejoras de vida, aparejado con un rechazo no sólo a las élites políticas sino a la institucionalidad misma. Esta es la realidad común en casi todas las sociedades del mundo de hoy: unos bajo sistemas democráticos donde sin un liderazgo claro se expresan violentamente: Iraq, España, Panamá, Haití y Chile o; aquellas que tienen el elemento libertad como la base de sus demandas dado que viven bajo sistemas autoritarios comunistas o neocomunistas como Hong Kong, Irán, Siria, Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

Este escenario casi globalizado de volatilidad social, es el fiel reflejo de una ciu­dadanía que rompe su patrón pasivo para asumir un rol combativo y que en la mayoría de los casos expresa su hartazgo con violencia, incluso dejando en duda la democracia como sistema regente de gobernabilidad. El peligro de disrupciones sociales sin liderazgo visible, es que lamentablemente tienden a abrir la ventana a figuras populistas radicales que terminan instaurando regímenes tiránicos, error que una y otra vez la humanidad ha cometido desde los tiempos de la Revolución Francesa.

Ahora el gran desafío de las democracias supervivientes, es poner en marcha una real y profunda reforma estructural de sus propios sistemas democráticos para ga­rantizar una mejor calidad de vida, mayores oportunidades, cobertura de salud de verdad, fortalecimiento de una economía sostenible, sistemas judiciales realmente funcionales y justos, mayor transparencia y menos corrupción. Sólo mediante el reformismo de una madura, seria y postmoderna clase política será capaz de con­cretar a esas demandas. Caso contrario, marcharán directo al abismo de las hordas violentas, masivas e incontrolables que los desplazará.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.

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