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EL CANDIDATO
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Occidente bajo el virus chino (COVID-19)

Doctor en Historia de la Universidad Católica “Andrés Bello”

@Nahem_Vzla

Hoy comenzaré con una pregunta ¿se justifica que se paralice total o parcialmente sociedades enteras por una patología que según el Centres for Disease Control (2020) tiene un promedio de mortalidad mundial de 56 personas por día (menos del 1%), cuando la tuberculosis mata a 3.014 personas por día? El SARS-CO-V2 está en el lugar 17 en la escala de mortalidad mundial frente a otras patologías como la tuberculosis (que tal vez es la enfermedad más antigua de la humanidad y que se estima en al menos 9 mil años) ocupa el primer lugar, seguido por la Hepatitis B con 2.430 muertes por día.

Dicho esto, lo medular del reciente virus chino no estriba en su mortalidad sino en su alta capacidad de contagio, generando una masiva presión sobre los ya bastante menguados sistemas de salud de Latinoamérica, con lo cual se puede inferir que la mortalidad será mayor en estos países.

Pero volvamos a lo reflexivo ¿por qué llegamos al punto de pandemia y por qué las autoridades occidentales en su mayoría actuaron tardía y precariamente? La irresponsabilidad China ha sido clave en la actual crisis, una vez que rompió el silencio en enero se debió cerrar todos los vuelos internacionales y aislar a China, lo cual no ocurrió porque afectaría el comercio y las aerolíneas, en crudo, lo económico primó sobre la salud pública.

Una vez diseminado el SARS-CO-V19 en la región y como asegura el epidemiólogo de Harvard, Marc Lipsitch “no creo que se pueda detener el virus ya”, la pregunta que surge obligatoriamente es ¿cuáles son las más idóneas medidas para paliar la pandemia? Sin lugar a dudas la histeria del corona virus, el encierro y la paralización no son la mejor alternativa, a tal extremo que otro prestigioso epidemiólogo de la Universidad de Stanford, John Ioannidis las califica de “fiasco los cierres” y “medidas draconianas”. La base de las afirmaciones de Ionnidis se encuentra en que Taiwán, Corea de Sur y Singapur lograron contener exitosamente el virus chino sin paralizar la sociedad, gracias al testeo masivo y la aplicación de la cuarentena selectiva.

Infelizmente Occidente ignoró la experiencia de los precitados países asiáticos y optó por el encierro de la población y la paralización cuasi total de la sociedad, lo cual ciertamente relentece su propagación, pero a un costo económico inmenso, llevando a sus economías a un brutal colapso: caída del consumo, escases de productos, inflación, desempleo, pobreza y un potencial escenario de estallidos sociales. Cierro dejándoles algunas reflexiones: ¿Por qué casi todo Occidente optó por este formato habiendo alternativas?, ¿acaso se trata de algo más vasto y nosotros sólo vemos la sombra como el mito de las cavernas?, ¿cuán democrático resulta esta privación del libre movimiento y tránsito, acaso estamos presenciando el fin de la democracia en Occidente para salvaguardar la salud pública? y finalmente ¿realmente es necesario implantar esta suerte de Estado Policial como una medida para evitar la propagación del virus chino?

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Luz González, Jacqueline Torres, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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