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Nula alarma ante aumento del suicidio

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Actualmente, el suicidio se ubica como la principal causa de muerte violenta en Paraguay, incluso por encima de los accidentes de tránsito, homicidios, feminicidios y crímenes por encargo o sicariato, detalló el filósofo y docente universitario Ángel Estigarribia en una entrevista para radio Monumental.

De hecho, realizando una aproximación al estudio del suicidio en Paraguay, el docente señaló que entre 2004 y el 2020 los casos de autolesión fatal registrados por el Ministerio de Salud Pública sufrieron un aumento del 110%. Así, el 57% de los fallecidos por esta causa eran personas de entre 15 y 34 años.

“En general, la cifra de muertes violentas que son producto de los asesinatos o terrorismo es superada por los sicuidios. También, hay mayor número de suicidios que de feminicidios. Es una preocupación que en Paraguay se escribe muy poco (del tema) y es un problema grave, ya que la OMS menciona que por cada suicidio, se calcula que hay 20 intentos”, explicó.

En esta misma línea, el docente agregó que “si en el 2020 hubo 500 suicidios, significa que hubo 10.000 intentos de autolesión fatal”.

Además, Estigarribia añadió que el subregistro de casos de suicidio asciende al 25%, por lo que la cifra real de muertes por autolesión fatal treparía en realidad a 600.

“Con el 25% de subregistro de los casos, significa que no hubo 500, sino casi 600, por lo cual hubo más de 11.000 intentos de autolesión durante el 2020 en el país”, puntualizó.

Pese a las alarmantes cifras, no existen estudios que determinen las razones que pudieron impulsar a una víctima a tomar la drástica decisión.

“Hay muy pocos estudios sobre suicidio en general y, sobre todo, los suicidios relacionados al mundo laboral. Acá no se hace una autopsia psicológica para revisar los últimos momentos de esa persona que decidió acabar con su vida. Es imperioso estudiar el problema del suicidio, más allá del problema de los trastornos mentales”, sostuvo.

El aumento sostenido de los casos de suicidio se desarrolla sin recibir una debida atención, apuntó el filósofo.

“La gente se alarma por los casos de sicariato y también se alarma por el aumento de accidentes de tránsito o los casos de feminicidios y está bien que se alarmen por esto, pero el suicidio está bastante oscurecido y no hay un alarma social por eso. Existe muy poca presión para que el Estado tome las riendas del asunto y la academia estudie este problema”, lamentó.

Para combatir la problemática, el estudio del fenómeno debe ir más allá de una cuestión de salud mental y enfocarse en todos los aspectos socioeconómicos que inciden en el deterioro de la calidad de vida de la población, recalcó Estigarribia.

“Hoy la población joven, que sigue siendo la mayoritaria en nuestro país, enfrenta desafíos en el sector del empleo que afectan notablemente los índices de angustia social”, especificó.

JUVENTUD ES LA MÁS AFECTADA
Los jóvenes son actualmente el sector más agobiado por el desempleo y la precarización laboral. Paradójicamente, en las últimas décadas se dio un aumento de la escolarización y, así, las expectativas del mejoramiento de vida de la juventud. No obstante, cuando culminan su formación,se encuentran con un mercado “laboral adverso”.

“Eso produce un bajón muy grande en las expectativas de los jóvenes y hay muchas salidas negativas hacia la violencia, delincuencia, drogadicción o depresión”, citó.

De esta forma, aunque esta realidad no deriva directamente en casos de suicidio, sí se traduce en los mayores índices de adicciones o involucramiento con la criminalidad, que están experimentando los jóvenes en su afan de obtener recursos para hacerle frente a la pobreza, concluyó el profesor.

 

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.