jueves, noviembre 5

NORMALIZANDO PECADOS CAPITALES

El pecado es la cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido o la transgresión consciente de un precepto religioso. 

Los 7 pecados capitales son: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia y la mentira. Reciben el adjetivo de “capitales” porque constituyen la fuente, principio o «cabeza» de otros pecados, que no sirven para construir nada en particular sino destruir la mente y espíritu de alguien, sus entornos sociales y su relación con los mismos. 

Hoy día vivimos “hiperconectados” el uno con el otro no solo en nuestras casas, barrios, ciudad, país, trabajo o estudios sino hasta con el mundo, en el que existen muchas formas de pensar y sentir que nos pueden ser útiles cómo inútiles de acuerdo a nuestra forma de relacionarnos con ellas. En lo posible debe ser con respeto y cortesía con todo ser humano que tenga acceso a la red internacional. Una herramienta que muestra muchas alternativas para educar, educarse, trabajar, entretenerse o relacionarnos entre nosotros cómo parientes, amigos, compañeros de estudio o cualquier trabajo que hagamos en equipo. 

Lo más probable es que estén integrados por personas con habilidades, conocimientos y experiencias que sean útiles para alcanzar los objetivos que se tengan en común con el resto y para quienes nos toque servir, asistir o ayudar, que además de poseer destrezas no deben cometer ninguno de los pecados capitales citados más arriba, viviendo o trabajando con la actitud y comportamiento que vayan contra los pecados capitales. 

Descartar la sinceridad

Hoy día particular o colectivamente y ya no nos inquietamos sobre lo que está ocurriendo en el Paraguay, mundo y hasta entre nosotros, donde ya es algo habitual mentirnos; 

-“¿hoy nos vamos a ver”? –

-”¡Claro viejo, esta tarde te paso a buscar y hacemos algo entre los muchachos!”

Es un diálogo habitual entre conocidos, que desafortunadamente nunca se cumple por a o b motivo, ambos saben que es una mentira la respuesta, e igualmente continúan siendo” amigos”, están en “contacto” y continúan teniéndose registrados en nuestra lista de contactos.

Y aunque por ejemplo no hayamos sido parte de los clientes del banco ueno, que para algunos o quienes hayan tenidos sus ahorros allí; se cometió el pecado del robo, la avaricia y lujuria por quienes “administraban” la entidad bancaria. Esto es algo que en otros lugares hubiera terminado en froten manifestaciones tanto de quienes perdieron su dinero cómo la ciudadanía solidarizada con el afectado contra quienes se encontraban para cuidar el fruto del trabajo de muchas personas.

Los siete pecados capitales no son exclusivos de la religión católica, aunque es dentro de la tradición cristiana occidental (especialmente la Iglesia Católica) donde se codificaron, popularizaron y sistematizaron como una categoría teológica formal para todas las religiones del mundo. Debemos luchar contra ellos de manera frontal y diaria.