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EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
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Asunción

Noche y silencio
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Más preguntas que respuestas ante tragedia educativa Según estima Unicef, cuando las aulas se reabran plenamente, alrededor de tres millones de niños en América Latina ya no regresaran al colegio. Tal como van las cosas, cerca del 60% de los menores en edad escolar a lo largo del continente perdieron el año lectivo. Otro aspecto revelado por el estudio de la organización continental indica que en esta parte del mundo las escuelas solo estuvieron abiertas un promedio de seis días entre marzo de 2020 y febrero de 2021, mientras que a nivel mundial esa cifra a 37 días.

Traspolando ese marco estadístico al Paraguay, en donde el calendario escolar contemplaba hasta antes del COVID 184 días de clase, los promedios indican que en el mismo periodo indicado más arriba, los niños paraguayos no habrían recibido más de 19 horas de clase a medida que la pandemia fue azotando con mayor virulencia. Esta tendencia no solo se confirma cada día que pasa sino que no hay razones para no pensar en que vaya agravándose.

¿Qué salida tiene todo este embrollo? El propio ministro de Educación y Ciencias carece de una respuesta eficiente. El y su staff ministerial se encierran en el silencio y en esporádicas manifestaciones coyunturales. Se podría comprender esta actitud porque el mundo entero está perplejo ante la profundidad y vastedad del daño infligido por el coronavirus as todos los sistemas educativos. Pero simultáneamente ese empiezan a ver las primeras puntas de esta complejísima madeja. ¿Qué hacer?

“El objetivo no debería ser simplemente volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”. Aunque muy general como enunciado, lo que expresa Elin Martínez, investigadora de derechos del niño de Human Rights Watch, da una dirección de hacia donde avanzar. Es lo que venimos sosteniendo en esta columna editorial desde que empezó el cierre decretado ante la pandemia. El primer año -2020- se perdió totalmente y el segundo va camino de serlo. ¿Emergeremos en 2022 con la misma cantilena de siempre, escuelas destrozadas, TICs inexistentes para la mayoría de los estudiantes, programas obsoletos, maestros desactualizados?

El interrogante sigue abierto.

Y del otro lado, todo es noche y silencio.

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