sábado, septiembre 26

“No podemos más y no es por el aumento de sueldo, es porque no tenemos insumos”

La renuncia masiva de médicos especialistas comenzó a concretarse este lunes en varios hospitales públicos, luego de que la huelga nacional terminara sin un acuerdo con el Gobierno. El conflicto alcanza a terapias intensivas pediátricas, cirugía pediátrica y otras áreas críticas, mientras los profesionales denuncian falta de insumos y cuestionan las condiciones para continuar trabajando.

¿Qué hospitales comenzaron a perder médicos especialistas?

La medida dejó de ser una advertencia y comenzó a formalizarse este lunes en distintos servicios del sistema público. Entre los centros afectados figuran el Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu, el Hospital Nacional de Itauguá, el Hospital de Trauma y el Hospital Regional de Ciudad del Este.

De acuerdo con datos difundidos por representantes gremiales, en Acosta Ñu están renunciando 41 de 47 terapistas pediátricos y 11 de 14 terapistas del área de Cardiología. En el Hospital Nacional de Itauguá, la cifra reportada alcanza a 24 de 28 terapistas; en el Hospital de Trauma, a 19 de 21; y en el Hospital Regional de Ciudad del Este, a 12 de 13.

La dimensión del conflicto también alcanza a otras especialidades. El secretario gremial de la Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica, Roberto Riveros, señaló que 39 cirujanos pediátricos del sector público presentarían sus renuncias. La estimación difundida por los gremios ubica entre 190 y 200 las dimisiones que podrían formalizarse durante la jornada y advierte que la cifra podría crecer hasta 600 durante la semana.

El Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) había convocado a profesionales de distintos puntos del país a acompañar la presentación de las renuncias este lunes, después de que la huelga nacional concluyera el viernes 28 de agosto sin un acuerdo que destrabara los principales reclamos.

Nota relacionada: Médicos presentan hoy alrededor de 300 renuncias, según Sinamed

¿Qué hay detrás de las renuncias de los médicos?

El conflicto tiene un componente salarial, pero los propios profesionales insisten en que la discusión también abarca las condiciones materiales en las que deben trabajar.

La Dra. Norma Ruiz, jefa de la Sala de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Nacional de Itauguá, resumió esa situación con una frase que concentra uno de los principales reclamos del sector: “No podemos más y no es por el aumento de sueldo, es porque no tenemos insumos”.

Según relató la médica, desde hace aproximadamente dos meses los profesionales del servicio deben comprar con recursos propios elementos básicos para mantener la atención. “Hace dos meses que compramos jabón, jeringa, medicamento”, afirmó.

Ruiz explicó además que los médicos realizan lo que describió como una especie de aporte obligatorio para sostener las necesidades del servicio. “Yo le digo de broma a la gente, nosotros diezmamos el 10% de forma obligatoria”, sostuvo.

La denuncia adquiere relevancia porque no se refiere a un consultorio convencional, sino a una unidad destinada a recibir pacientes pediátricos críticos. La médica sostuvo que se trata de una de las terapias que recibe mayor cantidad de niños en estado crítico del país.

¿Qué dijo Norma Ruiz sobre los 23 médicos que quieren renunciar?

El testimonio de Ruiz permite dimensionar desde adentro lo que significa la salida masiva de especialistas.

“Nosotros somos 23 de 27 médicos que vamos a renunciar. Porque no podemos más. Y no es por el aumento de sueldo, es porque no tenemos insumos”, afirmó la jefa de la terapia pediátrica.

La médica sostuvo que el equipo ha continuado atendiendo pese a las dificultades y reivindicó el compromiso de los profesionales con los pacientes. “En el año van dos 5 niños que salvamos”, expresó al referirse a los pacientes pediátricos críticos que, según su relato, lograron sacar adelante.

Su intervención también trasladó el problema desde el ámbito laboral hacia la responsabilidad del Estado sobre los pacientes que dependen de esos servicios.

“Esta terapia del Hospital Nacional es la terapia que recibe más niño crítico del país”, afirmó. Y agregó: “niños que pueden morirse y son el futuro del país. El futuro del país”.

Luego formuló una pregunta directamente dirigida al Gobierno: “Entonces, si al presidente no le conmueve el futuro del país, ¿qué más vamos a esperar?”

La médica también apeló a una expresión que, según explicó, heredó de su padre campesino: “che pyta jekata pero nda’amoái”, que tradujo como “me puede temblar la pierna, pero no me voy a caer”.

“Y eso tengo en mi sangre”, afirmó antes de explicar que, pese a esa disposición, el equipo considera que llegó a un límite.

¿La falta de insumos es un reclamo nuevo dentro de la crisis?

No. El abastecimiento forma parte de los reclamos que los gremios médicos plantearon durante la huelga nacional, aunque la negociación pública estuvo marcada también por el pedido de aumento salarial, desprecarización y mejores condiciones laborales.

El 27 de agosto, el presidente del Senado, Basilio Núñez, reunió a representantes gremiales con la ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, y el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera. La representante del Sinamed, Rossana González, presentó cuatro ejes: mejores condiciones laborales, recuperación del poder adquisitivo, desprecarización y nombramiento de profesionales con antigüedad, además del pago doble por trabajo en feriados.

En esa reunión también apareció la dimensión presupuestaria. González planteó recuperar el poder adquisitivo de los médicos hasta un piso equivalente a aproximadamente G. 8 millones, mientras que la senadora Shirley Ferreira señaló que el reajuste propuesto tendría un costo aproximado de US$ 127 millones.

El ministro Óscar Lovera sostuvo que una respuesta inmediata al pedido salarial resultaba inviable debido a las restricciones presupuestarias previstas para 2027. El presidente del Senado, por su parte, señaló que cualquier alternativa debía contemplar la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Pero la renuncia masiva muestra que la negociación no consiguió contener el conflicto. Los médicos ahora trasladan la disputa desde la protesta gremial hacia la salida efectiva de especialistas de los hospitales.

¿Qué había advertido el Congreso sobre los insumos y las áreas críticas?

La discusión sobre el abastecimiento ya había llegado al Congreso Nacional antes de que comenzaran las renuncias.

El diputado nacional Miguel Martínez (PLRA-Alto Paraná) impulsó el 27 de agosto un pedido de informes al Ministerio de Salud sobre el plan de contingencia frente a medidas de fuerza, el abastecimiento de insumos y los vínculos laborales del personal médico. El pedido solicita, entre otros datos, información sobre los servicios de urgencias y áreas críticas, el porcentaje real de stock de medicamentos y los productos con quiebre.

El planteamiento legislativo muestra que el problema ya había sido identificado como una cuestión que excedía la negociación salarial. También involucra la capacidad del Estado para mantener operativos los servicios esenciales cuando enfrenta una medida de fuerza o una salida masiva de personal especializado.

La Cámara de Diputados, presidida por Raúl Latorre, había asumido además un rol de mediación entre los gremios y el Ejecutivo. El propio Latorre señaló que el desafío era acercar las reivindicaciones médicas a una solución que pudiera ser financieramente sostenible para el Gobierno.

¿Qué puede pasar con las terapias pediátricas si los especialistas se retiran?

La principal preocupación institucional está en la concentración de renuncias en servicios de alta complejidad. Cuando una proporción elevada de los profesionales de una terapia intensiva deja sus cargos, el problema no consiste únicamente en cubrir vacantes administrativas.

Se trata de especialistas cuya formación requiere años y cuya sustitución inmediata no resulta sencilla. El propio gremio de cirugía pediátrica advirtió que sería muy difícil reemplazar en el corto plazo a los profesionales que dejan el sistema.

En Acosta Ñu, por ejemplo, los datos difundidos por los gremios muestran una salida potencial de 41 de 47 terapistas pediátricos, mientras que en el Hospital Nacional de Itauguá se reportan 24 de 28. En ambos casos, la proporción supera el 85% del plantel señalado por los representantes médicos.

La consecuencia inmediata es una presión sobre la capacidad del Ministerio de Salud para garantizar atención especializada, reorganizar turnos, derivar pacientes y mantener operativas las unidades críticas.

La propia Cámara de Diputados ya había pedido información sobre los planes de contingencia y el abastecimiento de las áreas críticas, por lo que la respuesta institucional ahora deberá ser contrastada con la situación concreta de cada hospital.

¿Por qué la crisis ya no puede reducirse a una discusión salarial?

El testimonio de Norma Ruiz marca precisamente ese punto.

“¿Y cómo se va a sostener si nosotros renunciamos? Y no renunciamos solo por un sueldo”, afirmó la médica, quien pidió que la ciudadanía comprenda que el conflicto también está relacionado con las condiciones materiales de atención.

Ruiz apeló incluso a los familiares de pacientes que pasaron por la terapia: “si algún familiar que pasó por la terapia de niño se puede levantar y decir cómo tuvimos empatía, amor y decir como si fuera mío”, sostuvo.

Y volvió sobre el punto central de su denuncia: “Sí, nosotros compramos insumos”.

La frase concentra una parte del conflicto que puede resultar determinante para la discusión pública: si los profesionales deben financiar con recursos propios elementos necesarios para atender a pacientes críticos, la controversia deja de ser exclusivamente sobre remuneraciones y pasa a involucrar gestión presupuestaria, abastecimiento, condiciones laborales y capacidad institucional.

La salida masiva de especialistas coloca ahora al Ministerio de Salud, al Poder Ejecutivo y al Congreso ante una situación distinta a la de la semana pasada. Ya no se trata solamente de negociar para evitar una huelga: las renuncias comenzaron a formalizarse y afectan servicios cuya continuidad requiere personal altamente especializado.

La pregunta que queda abierta es si el Estado podrá responder simultáneamente a las demandas de los médicos, sostener el abastecimiento y garantizar la atención de los pacientes que dependen de esas unidades.

En el caso de la terapia pediátrica, la advertencia de Ruiz es directa: “nosotros hasta ahora, hasta acá llegamos”.