Nuestras vidas no son iguales a las películas u obras de teatro que cuentan con un
guion ordenado que debemos seguir al pie de la letra. Cada amanecer es una nueva
oportunidad para escribir nuestra propia historia. La presión social y las expectativas
propias pueden hacernos sentir agobiados, como si no estuviéramos siguiendo un
camino seguro. Muchas veces vivimos a presión debido a una ilusión de control.
Es crucial recordar que ese guion es al final, solo una construcción social y no un
decreto divino. La verdadera esencia de la libertad personal radica en saber darse
permiso para improvisar, borrar y reescribir esas páginas del destino. Hay belleza en la
capacidad de reinventarse, de aprender y crecer, aceptando que no hay algo
totalmente obligatorio por cumplir, solo existen posibilidades.
Este mundo suele imponer guiones predefinidos como: estudiar, trabajar, casarse y
jubilarse. Pero es necesario saber que esos moldes no son universales ni obligatorios.
El verdadero éxito no se define por la velocidad, sino por la dirección y el propósito
personal que uno más crea justo. La vida es entonces un lienzo en blanco y no se trata
de un libreto cerrado con instrucciones a cumplir sin chistar.
Al final, la vida no es encontrar un destino predeterminado, cada uno debe crearlo con
cada elección, valiente o pequeña. No estamos obligados a seguir los pasos de otros
ni cumplir con expectativas ajenas. Nadie viene a este mundo a cumplir con una
misión, somos libres para soñar y establecer nuestro propio camino.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
