En estos días cerrábamos nuestro día con una noticia de tono amarillista o sensacionalista que sirve para observar y entender las carencias de nuestro sistema sanitario. El mismo que debe funcionar bien para asegurar nuestra vida y salud cómo la de nuestro compatriota. Vimos en nuestras pantallas cómo muere una persona con problemas cardíacos porque en el hospital no existía un médico de guardia.
Vemos como un hombre en silla de ruedas de a poco va cayendo de la misma porque su corazón dejaba de funcionar. “De película” dirían algunos y concuerdo con esta expresión porque es lo que el televidente vió en el hospital Distrital de General Aquino del departamento de San Pedro.
Una triste escena que podría inspirar al guionista de cualquier ficción, más no debemos seguir con estas molestas comparaciones sino llamar la atención a directores de hospitales o ministerios de salud que se encargan de administrar los insumos cómo personal existente o no en hospitales donde existen pacientes, familiares o responsables de quien se encuentre enfermo o lesionado. En muchas ocasiones carecen de personal médico, medicamentos, insumos o equipos médicos que existen para evitar complicaciones que hagan lamentar a familiares cómo al mismo país de desaciertos intolerables no solo por el pariente que acompañe a quien presente una dolencia.
Muchas veces uienes formamos parte de la audiencia que nos toca presenciar cómo muere o sufre una persona, y aunque no tengamos relación con la misma, nos afecta y daña psicológicamente al empatizar con la vida que se despide no en la calle o espacio público sino en un hospital, lugar donde se trabaja para sostener vidas o sanar a quienes presenten dolencias ligeras o graves. Se esperan que se les responda rápida y efectivamente y no se les haga esperar o hacer el desagradable tour burocrático para la bendita cita médica.
Carencia mortal
El centro asistencial cuenta con 18 médicos pero 9 se encuentran de vacaciones. Lo ocurrido hace poco nos lleva a concluir que el sistema de salud en San Pedro sigue sumido en precariedades que deben improvisar con lo que tengan o cómo puedan para atender bien a quién precise de buen cuidado médico. Y si no existe esto se presentan manifestaciones cómo la que se dió en General Aquino y que terminó con la renuncia del director del centro médico.
Familiares de Vidal Méndez protestaron por su muerte, presuntamente por negligencia médica en el Hospital General Aquino. El director renuncia. Acto que no devolverá la vida o salud de las personas que terminan en este lugar confiando tener una buena evaluación y en lo posible sanación al problema presentado. Este es un asunto que debe ser atendido por las autoridades públicas para evitar que se repitan estos eventos intolerables reales que por lo llamativo terminan siendo “de película”, que desgraciadamente no terminan felizmente. Cómo esperamos sea nuestra consulta, operación o cita médica que en algunos casos no son las mejores o más efectivas porque la calidad humana de nuestros médicos no es la que esperamos tener para gozar de salud estable y vida en paz.
Algunos dicen que es porque la medicina terminó siendo un negocio, cómo la farmacología, educación, justicia y política que funcionan bien de acuerdo a cuánto dinero uno ponga para aceitar la máquina que debe funcionar para todos de forma equitativa en un país donde nadie es más que nadie y donde debe existir un trato imparcial para todos.
No puede ser que hasta ahora sigamos preocupados por estos eventos inadmisibles no solo para el hombre que fallece, su familia y conocidos sino para cualquiera que haya decidido ocupar el estacionamiento de un hospital para atender la salud y calidad de vida de su pariente o ser querido que esté internado o se encuentre en el quirófano o sala de urgencias.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
