miércoles, diciembre 10

¿Nativo o inmigrante digital?

“Mudar o alterar algo, introduciendo noveda­des” (RAE) ya es un desafío importante cuando de innovar se trata. Pero si además debemos hacerlo en digital, “creando, presentando, transportando o almacenando información mediante la combinación de bits”, el panorama se torna mucho más complejo y provocativo. ¿Estamos preparados para semejante escenario?

Depende de si se es nativo digital o inmigrante adaptado. Si Ud. nació después de 1990 ha llegado a este mundo naturalmente digital. La informá­tica, las redes, el “streaming”, los mass media y hasta el lenguaje diario son puramente digitales. En cambio, si Ud. tenía de 35 para arriba al llegar la década de los ’90, el tren ya estaba en marcha y ha debido iniciar un trabajoso transbordo desde lo analógico hacia lo digital. El proceso no ha sido fácil y a no pocos los ha dejado de a pie.

Ser digital, o vivir en digital, es algo más que dominar las funciones de un Smartphone, navegar con soltura internet o saber cómo y dónde encontrar las mejores películas, series y videojuegos. Prácticamente todos los órdenes de la vida diaria han sido invadidos por el mundo informático creando nuevos servicios, espacios de trabajo y hasta empleos totalmente nuevos.

El homebanking ha reemplazado el viaje al banco para depositar dinero, sacarlo o tramitar algún crédito. El homeworking ha transmutado la forma de trabajar convirtiendo la casa en oficina y haciendo más accesible el multiempleo. Los servicios se pagan onli­ne y un viaje se organiza por la misma vía cubriendo todas las posibles variables.

Treinta años de evolución digital equivalen a siglos o milenios de avances “a la antigua”. Hoy todo es vertiginoso y cada 24 horas nace una nueva forma de hacer algo, desde diseñar un “automóvil concepto” hasta producir vía impresora 3D algún artefacto de uso personal, por ejemplo, una prótesis. A un inmigrante digital estas cosas no dejan de asombrarlo mien­tras que para un nativo es moneda corriente. Y hay que decirlo: hablamos de una población de casi 4.000.000 de paraguayos que se mueve en un mundo en permanente evolución.

La nueva generación de líderes debe enten­der que para construir ese nuevo mundo, tendrán que ir acostumbrándose a pensar en digital. No hay otro camino. El apa­gón analógico ya está aquí y hay que estar preparados para un salto turbulento.

Y como todavía gobiernan los “inmigrantes digitales”, las cosas se pondrán difíciles.