El ejercicio físico es uno de los pilares fundamentales de la salud porque genera beneficios en cascada que afectan prácticamente a todos los sistemas del cuerpo. No se trata solo de «ponerse en forma», sino de optimizar la maquinaria biológica a nivel celular y sistémico.
Las razones principales por las que es vital para el organismo son:
1. Optimización del Sistema Cardiovascular
El corazón es un músculo que, al entrenarse, se vuelve más eficiente.
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Eficiencia de bombeo: El ejercicio fortalece las paredes del corazón, permitiéndole bombear más sangre con menos esfuerzo.
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Salud arterial: Ayuda a mantener la elasticidad de los vasos sanguíneos y reduce los niveles de colesterol LDL («malo») mientras eleva el HDL («bueno»).
2. Neuro plasticidad y Salud Mental
A nivel cerebral, el impacto es profundo. El ejercicio físico estimula la producción de la proteína BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), que actúa como un «fertilizante» para las neuronas.
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Gestión del estrés: Ayuda a metabolizar el cortisol (la hormona del estrés) y libera endorfinas y dopamina, mejorando el estado de ánimo de manera natural.
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Memoria y cognición: Se ha demostrado que el ejercicio aeróbico regular puede aumentar el tamaño del hipocampo, el área del cerebro vinculada a la memoria verbal y el aprendizaje.
3. Limpieza Metabólica y Celular
El movimiento activa procesos de «limpieza» interna que son esenciales para la longevidad:
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Sistema Glinfático: La actividad física puede favorecer indirectamente la eliminación de desechos metabólicos en el sistema nervioso central.
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Sensibilidad a la insulina: El ejercicio ayuda a que los músculos absorban la glucosa de la sangre de manera más efectiva, previniendo enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.
4. Fortalecimiento Estructural
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Densidad ósea: Los ejercicios de impacto o resistencia (pesas) estresan los huesos de forma controlada, lo que los obliga a fortalecerse y previene la osteoporosis.
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Mantenimiento de la fascia y articulaciones: El movimiento constante lubrica las articulaciones y mantiene el tejido conectivo flexible, reduciendo el dolor crónico.
El ejercicio recomiendan los expertos a partir de los 40 años porque mejora la energía, el metabolismo y la autonomía, que habitualmente lo vamos perdiendo con el tiempo
Incluso con el paso del tiempo, la masa muscular y la capacidad de recuperación tras el deporte disminuyen, por lo que cobra especial importancia realizar el entrenamiento que mejor se adapta a las condiciones individuales.
La masa muscular empieza a reducirse a medida que se van cumpliendo años. De ahí que, a partir de los 40, convenga realizar actividad física con frecuencia, para poder llevar un estilo de vida saludable, siempre que el deporte se combine con una alimentación equilibrada. Y es que el cuerpo cambia, la recuperación muscular se ralentiza y fortalecerse pasa a ser una prioridad. Es por ello, que los expertos recomiendan un ejercicio en concreto para mejorar la energía, el metabolismo y la autonomía. El hecho de que una persona mayor se resista a la actividad física no suele ser simple «pereza», sino una respuesta a una compleja red de factores biológicos, psicológicos y sociales. Entender estas causas es el primer paso para ofrecer un apoyo empático y efectivo a todo mayor de edad.
Se dan varios problemas cómo;
1. El círculo vicioso del dolor y miedo:
El motivo más común es la kinesiofobia, o el miedo al movimiento.
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Dolor Crónico: Condiciones como la artrosis o la inflamación articular hacen que el movimiento sea doloroso. El cerebro asocia «moverse» con «sufrir», por lo que la respuesta natural es la inmovilidad.
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Miedo a las Caídas: Una caída previa o la sensación de inestabilidad generan una inseguridad profunda. El anciano prefiere quedarse sentado o acostado para sentirse «a salvo», aunque esto debilite sus músculos y aumente, irónicamente, el riesgo de caerse después.
2. Factores biológicos y fatiga;
A medida que el cuerpo envejece, la eficiencia energética cambia:
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Sarcopenia: Es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular. Cuando los músculos están debilitados, cualquier movimiento requiere un esfuerzo metabólico mucho mayor.
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Alteraciones del Sueño: Muchos adultos mayores no logran un sueño reparador, lo que resulta en una fatiga crónica que reduce la motivación para cualquier actividad.
3. El impacto cognitivo y emocional;
El estado mental influye directamente en el deseo de moverse:
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Anhedonia y Depresión: La pérdida de roles sociales, la soledad o el duelo pueden manifestarse como falta de energía y desinterés por el entorno.
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Deterioro Cognitivo: En etapas tempranas de demencia, la persona puede perder la capacidad de planificar una acción o simplemente «olvidar» cómo iniciar una actividad física.
El cuerpo se resiente y requiere cuidados y el movimiento físico es fundamental para alcanzar la plenitud con el paso de los años.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
