sábado, mayo 2

Mons. Ricardo Valenzuela: «El servicio político no debe limitarse a declaraciones de buenas intenciones”

En la multitudinaria celebración del Día de la Virgen de Caacupé, Mons. Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, dirigió un mensaje contundente a los gobernantes, parlamentarios y políticos del país, invitándolos a reflexionar sobre el verdadero sentido del servicio público. En una homilía cargada de espiritualidad y exhortaciones, el prelado resaltó la importancia de vivir el mandamiento del Señor: «Amar al prójimo como a sí mismo», como eje central en la gestión del poder y el servicio al pueblo.

En el marco del próximo Jubileo de 2025, Mons. Valenzuela planteó una pregunta que resonó en los corazones de los presentes: “¿De qué manera, en el delicado y comprometido servicio al Estado y a los ciudadanos, pondrán en práctica el cumplimiento a este mandamiento?”. Subrayó que el servicio político no debe limitarse a declaraciones de buenas intenciones, sino que exige un compromiso diario, competencia en las responsabilidades asumidas y una gestión desinteresada y transparente.

El obispo enfatizó que la esperanza, simbolizada en la figura de María, debe ser el motor para enfrentar los desafíos sociales, políticos y religiosos del momento actual. En sus palabras, señaló que “la esperanza que no va más allá de las fronteras de esta vida no puede engendrar más que tensión y desdicha”, y animó a los fieles a encontrar en María una guía que alimente la fe y renueve el ánimo en tiempos de incertidumbre.

Además de sus exhortaciones políticas, Mons. Valenzuela también destacó la importancia de la reconciliación en el marco del Jubileo. Invitó a todos los cristianos a reconocer sus responsabilidades en las divisiones y males que afectan a la sociedad, llamando a la conversión y al perdón mutuo como un camino hacia la renovación espiritual. “Al igual que perdonaron las víctimas de abusos, así también perdonemos nosotros”, señaló, insistiendo en la necesidad de purificar la memoria histórica de rencores y venganzas.

El mensaje de Mons. Valenzuela no solo estuvo dirigido a los líderes políticos, sino también a los agentes de evangelización, quienes enfrentan un panorama desalentador ante la pérdida de valores y el secularismo creciente. Sin embargo, el obispo alentó a no perder la esperanza, destacando los ejemplos de matrimonios, padres, jóvenes y religiosos que, a pesar de las dificultades, perseveran en su fe y compromiso cristiano.

La Virgen de Caacupé, presentada como “gran señal” de esperanza, fue el eje central de la homilía. Mons. Valenzuela recordó que María, coronada como reina, cuida con amor maternal a todos los cristianos, guiándolos a superar las pruebas de la vida. En este contexto, el Jubileo se presenta como una oportunidad para renovar la fe y revitalizar la identidad cristiana en un momento histórico lleno de desafíos.

El obispo concluyó su mensaje exhortando a todos, desde los líderes políticos hasta los creyentes comunes, a vivir este tiempo de gracia como un compromiso real con los valores del Evangelio. Con la Virgen María como guía, la comunidad católica es invitada a ser testigo de la esperanza en medio de las adversidades, construyendo una sociedad más justa, solidaria y reconciliada.

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