jueves, junio 11

Merienda y danza

La merienda es una comida ligera que consumimos a media tarde. Cómo en cada oportunidad que tengamos de comer algo acompañado de alguien o solo que aunque sea difícil de entenderlo también existen algunos que acostumbran a hablar consigo mismos al cortar o consumir su alimento. Otros comemos acompañados y es habitual que en la oportunidad se dé una charla.

Ayer me tocó merendar con bailarinas de la academia de mi madre que vi después de mucho tiempo. Algunas ya casadas y con hijos ocupadas con sus empleos particulares que ya no tiene mucha relación con la danza. Un arte en el que mover el cuerpo en armonía, elegancia y sincronía con el sonido que acompañen los bailarines es fundamental para lograr una buena y bien entregada y recibida presentación. En la ocasión que más allá del lugar o plato que hayamos elegido, lo más importante es estar entre personas que compartamos cosas en común, verse, escucharse y sentirse cerca.

Aproveché la coincidencia para preguntar acerca de cómo creen que la danza influyó en sus vidas a lo que me respondieron que de muchas formas. En primer lugar  me dijeron implica disciplina y respeto al maestro, compañeros del elenco cómo al público al que se le presente una danza específica, que puede ser desde nuestra famosa polka hasta zambas, chamamés, jazz o clásicas. Cada una con sus dificultades particulares que si uno está conectado con el arte y le interesa aprender y moverse bien individual o grupalmente, rápida y fácilmente baila sin drama y no tiene críticas como; “mira ese tronco, que mal ya baila!”. que algunos cómo yo en fiestas particulares habremos escuchado por nuestra forma de “bailar”. 

Una actividad con muchas lecciones

También respondieron que la danza es muy linda, es una profesión noble y te acerca a las personas. Uno con este arte “aprende a ser responsable, disciplinado, trabajar en equipo porque en muchos implica bailar en pareja o en compañía de otras personas en el escenario o lugar en el que se muestre una obra específica. Donde no solo percibimos el trabajo de bailarines sino de sonidistas, vestuaristas, iluminadores, decoradores y toda persona que esté involucrada en el desarrollo del espectáculo. 

En el tiempo que existió la academia de danza de mi madre me tocó ir a muchos eventos donde se presentaron sus bailarinas, fui parte del público que asistía a la convocatoria, utilero, sonidista y asistente en el área que se precise para ayudar a que el evento sea un éxito y evitar cualquier tipo de error que afecte el espíritu de las artistas que trabajan horas en un salón siguiendo las directrices del instructor.

Me falta tiempo y trabajo para amoldar mi estructura física para intentar imitar lo que sabe hacer un/a bailarín/ina. Por el momento me considero un excelente aplaudidor o alentador de a quién le toque hacer el pycheche, levantar el cántaro o botellas en la cabeza y hacer todo lo posible para seguir sonriendo manteniendo el cuello, hombros, espalda y cadera duros para equilibrar bien lo que les toque llevar sobre la testa. Una que afortunadamente noté también que se encontraba en buen estado entre las compañeras de la merienda que tuvimos. Un lindo reencuentro con valores.