viernes, agosto 28

Médicos advierten renuncias masivas si no hay acuerdo con el Gobierno

La Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica advirtió que los 39 cirujanos pediátricos del sistema público se encuentran en condición de renunciantes y que presentarían sus dimisiones el lunes si el Gobierno no responde a sus reclamos. La advertencia fue formulada al cierre de la huelga nacional de médicos y suma presión al Ministerio de Salud para destrabar el conflicto salarial.

En ese contexto, una gran cantidad de manifestantes se trasladó hasta Encarnación para insistir con sus reclamos al Gobierno de Santiago Peña.

¿Por qué la huelga médica llega ahora a un punto crítico?

La medida de fuerza del sector público comenzó el 24 de agosto y tiene como principales reclamos la recuperación del poder adquisitivo, mejores condiciones laborales, la desprecarización de contratos y el pago diferenciado por jornadas en feriados. La protesta llega este viernes a su fecha límite sin un acuerdo que permita desactivar la amenaza de nuevas renuncias.

El conflicto dejó de concentrarse únicamente en el salario. Los gremios sostienen que la falta de medicamentos, insumos y condiciones adecuadas de trabajo también afecta la capacidad del sistema público para sostener servicios especializados. La situación adquiere mayor dimensión en áreas donde existe una disponibilidad limitada de profesionales.

La dirigente del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), Rossana González, planteó ante el Senado que alrededor de 9.000 médicos permanecen contratados y que algunos profesionales mantienen hasta tres vínculos laborales con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS). El gremio reclama avanzar hacia el nombramiento de quienes acumulan años de antigüedad.

La discusión, por tanto, combina tres problemas distintos: remuneraciones, estructura contractual y capacidad del Estado para retener especialistas.

¿Cuántos especialistas amenazan con dejar el sistema público?

El punto más sensible de la jornada está en las especialidades pediátricas. Roberto Riveros, secretario general de la Sociedad Paraguaya de Cirugía Pediátrica, señaló que los 39 cirujanos pediátricos del sistema público se encuentran en condición de renunciantes y que las carpetas de renuncia ya estarían firmadas.

La advertencia establece como escenario la presentación de las dimisiones el próximo lunes, una vez concluido el plazo fijado para la huelga. El planteamiento también alcanza a especialistas en anestesiología y terapia intensiva pediátrica, con una adhesión a las renuncias estimada por los gremios en torno al 90%.

La dimensión institucional del problema está en la dificultad de reemplazar rápidamente profesionales altamente especializados. En áreas como cirugía pediátrica, la disponibilidad de especialistas es considerablemente menor que en otras ramas de la medicina. Una salida simultánea de profesionales podría afectar la capacidad de hospitales públicos para mantener determinados servicios.

El Ministerio de Salud no solo debería responder a la cuestión salarial, sino también determinar qué capacidad operativa tendría para garantizar la continuidad de la atención especializada si las renuncias se concretan.

¿Cuánto cuesta la propuesta salarial de los médicos?

La demanda económica constituye uno de los principales puntos de fricción entre los gremios y el Poder Ejecutivo. Los médicos plantean llevar el salario mínimo por vínculo desde aproximadamente G. 5 millones hasta G. 8 millones, equivalente a 2,8 salarios mínimos, según lo expuesto por los representantes gremiales durante la reunión mantenida con el Senado.

El ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, ya advirtió que un incremento inmediato resulta financieramente inviable bajo las condiciones presupuestarias actuales. Días atrás, además, había señalado que el reajuste reclamado representaría un aumento de alrededor del 76% sobre las remuneraciones actuales.

Durante la reunión del 27 de agosto, la discusión incorporó un dato concreto: la Dra. Shirley Ferreira señaló que Salud representa actualmente el 4,5% del Presupuesto General de la Nación y estimó en US$ 127 millones el costo del reajuste propuesto por los médicos.

Ese cálculo convierte el conflicto laboral en una discusión fiscal. La pregunta ya no es solamente cuánto debería ganar un médico, sino de dónde deberían salir los recursos y qué otros componentes del gasto público podrían verse afectados.

¿Qué papel juega el Congreso en la negociación?

La Cámara de Senadores ingresó directamente en la negociación el jueves, cuando su presidente, Basilio Núñez, encabezó una reunión con representantes médicos, la ministra de Salud, María Teresa Barán, y el ministro de Economía, Óscar Lovera. El encuentro permitió mantener abierta la negociación, pero no produjo una propuesta oficial capaz de levantar la huelga.

El momento político no es menor. El Presupuesto General de la Nación 2027 ingresará en una etapa decisiva de discusión legislativa, convirtiendo las demandas salariales en una cuestión que necesariamente deberá pasar por el análisis de ingresos, gastos y límites fiscales.

Núñez sostuvo que cualquier solución deberá respetar la Ley de Responsabilidad Fiscal, mientras que Lovera planteó que las restricciones previstas para 2027 impiden una respuesta inmediata al pedido salarial. Desde el Congreso, algunos legisladores plantearon analizar mecanismos para generar mayores recursos, mientras otros propusieron una aplicación progresiva de la mejora salarial.

Así, el conflicto coloca al Legislativo frente a una decisión que trasciende la coyuntura gremial: definir cuánto puede ampliar el Estado su gasto permanente sin deteriorar el equilibrio de las cuentas públicas.

¿Qué dice la ley sobre la huelga en los servicios de salud?

La Constitución paraguaya reconoce en su artículo 98 el derecho de los trabajadores públicos y privados a recurrir a la huelga, pero establece que su ejercicio debe regularse de manera que no afecte los servicios públicos imprescindibles para la comunidad.

La legislación vigente profundiza esa obligación. La Ley N.º 7445/2025 de la Función Pública y del Servicio Civil reconoce el derecho a huelga de los servidores públicos, pero establece expresamente que la atención sanitaria y hospitalaria constituye un servicio público imprescindible. También dispone que quienes participan de una huelga deben garantizar su funcionamiento regular.

Esto introduce un segundo plano institucional en el conflicto. El Gobierno debe administrar simultáneamente el derecho de los trabajadores a reclamar mejoras y su obligación de preservar la continuidad de prestaciones cuya interrupción puede poner en riesgo la vida o la salud.

La norma también establece mecanismos de conciliación y prevé la intervención de la jurisdicción laboral cuando un conflicto colectivo no encuentra solución entre las partes. Por eso, una eventual profundización de la medida no solo tendría consecuencias políticas y sanitarias, sino también jurídicas.

¿Qué revela el conflicto sobre la estructura del sistema público?

Uno de los elementos que aparece detrás de la huelga es la dependencia del sistema público respecto de profesionales contratados. Según los datos presentados por los gremios ante el Senado, existen aproximadamente 9.000 médicos contratados, con situaciones en las que un mismo profesional mantiene varios vínculos con el MSPBS.

El Gobierno ya había iniciado un proceso de desprecarización mediante concursos. La ministra María Teresa Barán informó que durante el proceso anterior se presentaron 2.390 médicos que cumplían los requisitos de antigüedad, mientras que el ministro Lovera señaló que, frente a unos 2.400 cupos, se registraron cerca de 11.000 postulantes elegibles.

El dato expone una brecha entre la cantidad de profesionales que buscan estabilidad y la capacidad presupuestaria del Estado para convertir contratos en cargos permanentes.

La discusión también afecta la planificación de recursos humanos. El propio MSPBS mantiene un Observatorio de Recursos Humanos en Salud destinado a producir información sobre distribución, formación y necesidades del personal sanitario, una cuestión que adquiere mayor relevancia cuando una especialidad enfrenta una eventual salida simultánea de profesionales.

¿Puede una solución salarial resolver el problema de fondo?

El conflicto muestra que el salario es solo una parte de una discusión más amplia sobre el funcionamiento del sistema sanitario. Los médicos reclaman recuperar el poder adquisitivo perdido desde 2012, pero también plantean problemas relacionados con contratos, sobrecarga laboral, medicamentos, insumos y condiciones de trabajo.

Para el Gobierno, aceptar una mejora permanente implica incorporar un gasto recurrente a los presupuestos futuros. Para los gremios, postergar la recomposición salarial mantiene una estructura que consideran incompatible con la formación y responsabilidad de los profesionales.

La dificultad consiste en encontrar una fórmula que combine sostenibilidad fiscal, retención de especialistas y continuidad de los servicios públicos. Una solución que atienda exclusivamente el salario podría dejar sin resolver los problemas de contratación y condiciones laborales; una respuesta centrada únicamente en el equilibrio presupuestario podría prolongar el conflicto y aumentar la presión sobre hospitales públicos.

La negociación también tendrá efectos sobre la percepción de la capacidad institucional del Estado. Para ciudadanos, profesionales y actores internacionales, la capacidad de Paraguay para sostener servicios esenciales depende no solo de cuánto asigna en el presupuesto, sino de cómo administra sus recursos humanos y transforma esos recursos en prestaciones efectivas.

¿Qué queda en juego para Salud y el presupuesto de 2027?

La última jornada de huelga abre una ventana de negociación, pero la amenaza de renuncias coloca al MSPBS frente a un escenario distinto al de una protesta salarial convencional. Si las dimisiones anunciadas se concretan, el Gobierno tendrá que resolver simultáneamente la continuidad de servicios especializados, la contratación o redistribución de profesionales y el impacto presupuestario de cualquier acuerdo.

El Senado, el Ejecutivo y los gremios médicos mantienen abierta la mesa de diálogo, pero hasta el momento no existe un planteamiento oficial que haya permitido destrabar la medida.

El siguiente escenario será el tratamiento del Presupuesto 2027, donde la discusión sobre salarios médicos puede convertirse en una de las primeras pruebas de la capacidad del Gobierno y del Congreso para compatibilizar demandas sectoriales con restricciones fiscales.

La disputa que comenzó como un reclamo por remuneraciones termina así exponiendo una cuestión mayor: qué capacidad tiene el Estado paraguayo para financiar, organizar y retener los recursos humanos necesarios para sostener sus servicios públicos esenciales.