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Matrimonio: institución infravalorada

Una institución es una organización establecida o fundada para desempeñar una función de interés pública o privada. Ayer me tocó hablar con una amiga que vive y trabaja en y entre muchas instituciones, ya sean infraestructuras diseñadas o no. En ellas esperamos para funcionar acorde al título que llevan consigo o dirigidas por el título que les da un nivel de institución a estos lugares o personas que pueden ser y son también instituciones aunque no sean edificios, infraestructuras con documentos y personas que trabajen dentro de los mismos.

Una institución que desafortunadamente está entrando a la lista de las infravaloradas, menospreciadas o devaluadas es el matrimonio o la unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Esta amiga me decía que el matrimonio se esta devaluando no por sí mismo sino porque las personas que lo practican no presentan la madurez o preparación para enfrentar la responsabilidad y deseo de trabajar juntos en la vida, que es lo que representa esta institución y así juntos lograr empezar y llevar adelante otra institución que es la familia. Todo llevado de esa forma  puede terminar siendo infravalorada al tener a quienes la empezaron con diferencias que podrían concluir con una de las instituciones más importantes de la sociedad, que no son solo el parlamento, los ministerios, escuelas, colegios, iglesias, sino sobre todo familias, matrimonios y cualquier trato o relación social que exista para y por algo. 

Algo que nos debe llamar la atención es la cantidad de divorcios que tiene el Paraguay, un dato que nos puede servir para entender la fortaleza que debe pero no presentan tener las alianzas conyugales. En Brasil se separaron 80 573 y 149 675 personas en los últimos tiempos. 

Mantener los hábitos sanos

Esta realidad nos debe llevar a pensar seriamente acerca de si realmente existen intenciones de renunciar a la vida “libre” o libertina de vivir separado/a a hacerlo conviviendo con otra persona del mismo o diferente sexo para juntos tener ese proyecto que nuestros abuelos y/o padres iniciaron hace más de 30 años y siguen conviviendo cómo carne y hueso juntos. Tendrán y tienen sus diferencias, más no la están publicando por todos lados, incluyendo redes sociales, que ya forman parte de confesionarios públicos de complicaciones laborales, sentimentales, o lo que es o debería ser cuestión privada.

Este mal hábito de estar haciendo público problemas personales hace que sean infravaloradas las personas cómo instituciones porque funcionan a través o con gente cómo usted y yo. Que podemos ayudar a que sean valorados cómo deben ser para que tengan la buena categoría de lugares o títulos que existen para responder adecuadamente las necesidades de clientes, pacientes, o personas que demandan algo en particular y muchas veces  necesitan tener una respuesta adecuada a lo que precisan para hacer funcional para muchos.

Áreas que están con personas que podemos ser útiles o no para llevar a nuestros empleos a que sean infravalorados o apreciados cómo buscan ser. 

Esta amiga me decía que ahora las personas ya no muestran el mismo deseo de casarse o formar una familia cómo antes por la situación que observan a su alrededor de la poca o nula fe en instituciones cómo las nupcias o tener una familia. 

Todo esto no o es poca cosa, sino algo que debe ser seriamente evaluado por las parejas que estén en planes de tener una alianza formal. Una que formalmente trae consigo momentos buenos y malos que existen no para vivir mal o echar a perder el proyecto de haber formalizado una relación.Esa que  se sostiene con respeto, comunicación, afecto y cooperación recíproca, cómo funciona cualquier trabajo en equipo.

Eso pueden funcionar o no, no por las normas existentes en cada relación sino de acuerdo a la actitud de los que la integremos que cómo lo he escrito más arriba podemos ayudar a construir o destruir la institución que integremos.-

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