Desafortunadamente el tránsito paraguayo no es el mismo que en los EE.UU u otros países con muchos vehículos que al no tener vías alternativas, puentes, señalización y semaforización optimizadas, transporte público con mejor calidad y frecuencia o sistema de transporte compartidos, fomentar la conciencia vial, planificar el crecimiento urbano de manera integral se transforma en caos cotidiano. Conozco a pilotos que tienden a ponerse nerviosos cuando al ver que la luz verde está encendida los vehículos frente a ellos no se mueven y los pone nerviosos, y a su vez los pone tensos que por este motivo lleguen tarde a sus compromisos.
Parece ser un desafío desde siempre para toda intendencia armonizar la vorágine o caos al que hemos llegado en Paraguay por la gran cantidad de vehículos que de la noche a la mañana existen en nuestras calles y esto se nota en las horas pico o el lapso en el que la gente va o vuelve de sus tareas cotidianas.
Lo que da paz saber es que para todo problema hay una solución y más tratándose de temas mecánicos cómo organizar el tránsito vehicular que sobre todo funciona cuando existen conductores educados y conscientes que no se encuentran solos en los caminos. Finalmente pueden tener conductores con paz y cadencia mental en vez de personas tensas que de esta forma pueden ser parte de accidentes desagradables con otras personas que buscan transitar en paz para cumplir bien y a tiempo deberes que no pueden esperar o tener paciencia por quienes debamos estar en un lugar específico en un momento determinado.
Carencias históricas
Faltan infraestructuras, conductores educados y conscientes que no viajan solos en vehículos o fuera de los mismos, espacio en el que existen motociclistas, camiones, buses y automóviles de todo diseño, dimensión y capacidad cómo peatones ciclistas que merecen respeto y atención por lo expuestos que se encuentran a la embestida de cualquier transporte apurado.
El politólogo y urbanista Mario Villalba explica por su parte que al reemplazar vehículos motorizados particulares por buses, que además sean eléctricos, y bicicletas se logran varios objetivos, no solo reducir el tráfico; se consigue reducir la contaminación, convertir en espacios públicos los estacionamientos, generar movimiento económico en lugares de paradas o trasbordos.
Las vías y espacios públicos se llaman así porque son usados y transitados por todo habitante del barrio, ciudad o pueblo y para que puedan seguir funcionando cómo debe, necesitan la atención y cuidado no solo de las autoridades o funcionarios públicos. Ellos deben ser responsables de verificar y arreglar las complicaciones que presenten los caminos, parques, veredas y cualquier infraestructura que debe estar ordenada, limpia, segura y en condiciones adecuadas para hacer uso de las mismas con nuestras herramientas de transporte o en “línea 11” cómo se habitúa a llamar el moverse caminando a un lugar específico.
Lo importante, señala Villalba, es un transporte masivo con una troncal única, como lo que se pretendía con el Metrobús, para no tener el mismo tráfico de los vehículos particulares, como una política de premiar a la gente que se mueve en forma colectiva para llegar más rápido a destino. “Hoy el tráfico es el mismo para el transporte público y vehículo particular, que además es incómodo. Fracasaron las bicisendas, el tráfico es mayor y las desdichas igual.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), editor, comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
