El planeta tierra tiene 510 millones km², en el mismo vivimos aproximadamente 8.285 millones de personas, de distintas religiones, género sexual, tendencias políticas, características físicas y formas de pensar y sentir sobre lo que sea. No existe la perfección entre los seres vivos dedo planeta; humanos, animales o plantas, cada uno presentamos imperfecciones, lo que nos hace perfectibles siempre y cuando las identifiquemos y nos dispongamos a trabajar en las mismas por y para nosotros y nuestros entornos sociales que también pueden tener problemas cómo tener que enfrentar la soledad. Ella es la carencia voluntaria o involuntaria de compañía, y podríamos decir que ya se ha vuelto un mal contemporáneo mundial ya que en Reino Unido ahora ya es asunto de Estado.
En su libro «¡Cómo salir del pozo!», el periodista Andrés Oppenheimer aborda la soledad desde un punto de vista puramente poético o existencial, sino como un problema de salud pública y un factor clave de la infelicidad global.
El país fue pionero a nivel mundial al diseñar una estrategia gubernamental integral para combatirla. El panorama actual del problema y las acciones que se toman se estructuran bajo los siguientes ejes:
1. Las cifras de la crisis: Los jóvenes en la mira
Históricamente se pensaba que la soledad crónicamente afectaba solo a los adultos mayores que quedaban aislados o envidiaban. Sin embargo, las estadísticas oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) británica revelan un cambio alarmante: los jóvenes de entre 16 y 29 años reportan los niveles más altos de soledad constante, superando con creces a los mayores de 70 años. En términos generales, casi una cuarta parte de la población adulta del país manifiesta sentirse sola «siempre, a menudo o algunas veces».
2. El Ministerio de la Soledad y la Estrategia Nacional
Impulsado originalmente por el legado de la parlamentaria asesinada Jo Cox (quien creó una comisión especial al notar la desconexión social en sus comunidades), el Reino Unido nombró en 2018 al primer ministro de la Soledad del mundo.
Por eso es Importante entender y poner en práctica nuestra condición de seres gregarios, término que significa una persona que está en compañía de otros sin distinción, la congregación no es solo un acto de socialización o una preferencia personal; es una necesidad biológica, psicológica y evolutiva fundamental para el ser humano. Como especie, estamos programados para vivir en tribu.
Nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso están diseñados para corregularse con otros seres humanos. Cuando nos congregamos e interactuamos de forma presencial, ocurren fenómenos fisiológicos importantes como:
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Reducción del cortisol: El aislamiento prolongado activa el sistema de alerta del cuerpo (mecanismo de lucha o huida), elevando los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y la inflamación crónica. La cercanía social desactiva esta alarma.
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Liberación de oxitocina y dopamina: El contacto visual, una conversación fluida, la risa compartida o un abrazo liberan neurotransmisores asociados al bienestar, la confianza y la calma, los cuales actúan como un escudo natural contra la ansiedad y la depresión.
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Sincronización cerebral: La neurociencia ha demostrado que cuando las personas realizan actividades grupales (como cantar en un coro, aplaudir, orar o trabajar en un proyecto común), sus ondas cerebrales y ritmos cardíacos tienden a sincronizarse, generando una profunda sensación de pertenencia y seguridad.
Asi se encaran y grafican uno de los grandes problemas actuales: la soledad y las formas de enfrentarla.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
