La paciencia es la capacidad actitudinal y cognitiva de tolerar la espera, la adversidad, la incertidumbre o la frustración sin perder el autocontrol ni caer en el exabrupto o la desesperación y terminar siendo víctima de alguna reacción incómoda, esta capacidad es importante tenerla siempre porque en cualquier momento de nuestras vidas nos tocaran momentos en los que tendremos que esperar para comer, llegar a nuestros destinos, ser atendidos en cualquier lugar por cualquier persona, terminar trabajos de recuperación. Concebir al ser humano que está dentro del cuerpo de la madre y cualquier condición que demande el esperar cómo ejercicio fundamental para lograr nuestros objetivos.
El escritor y premio Nobel chileno Pablo Neruda sobre la paciencia decía que; «Solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres».
Neruda utiliza esta cita para expresar que el arte, la poesía y la política con vocación humana no deben caer en el pesimismo ni en la violencia ciega. La frase es un canto a la esperanza activa: la certidumbre de que, aunque el camino hacia un mundo más justo sea largo y difícil, la constancia apasionada terminará por construirlo, si la entendemos y continuamos viviendo convencidos que con rutina y disciplina con buena actitud en tareas que nos hagan bien y hagan bien a otros podremos llegar lejos cómo condición humana particular o colectivamente.
Entre las ventajas de la paciencia tenemos que sirve para;
- La toma de decisiones más estratégica: Al aplazar la respuesta impulsiva, la corteza prefrontal procesa la información con mayor claridad. Esto reduce los errores derivados del sesgo de urgencia y permite evaluar riesgos con una perspectiva a largo plazo.
- La reducción del estrés y salud biológica: La tolerancia a la frustración evita la activación constante de la respuesta de «lucha o huida». Esto disminuye la liberación crónica de cortisol y adrenalina, lo que se traduce en menor tensión muscular, mejor calidad del sueño y menor desgaste cardiovascular.
- El fortalecimiento de las relaciones interpersonales: Fomenta la empatía y la escucha activa. Permite gestionar conflictos sin recurrir a reacciones defensivas o agresivas, creando vínculos más estables y de mayor confianza en el ámbito personal y laboral.
- Una mayor tasa de consecución de metas (Resiliencia): Facilita la perseverancia ante proyectos complejos que no ofrecen resultados inmediatos, como el aprendizaje de habilidades difíciles, el crecimiento profesional o la recuperación de hábitos.
- Un mayor autocontrol y menor conducta impulsiva: Ayuda a diferir la gratificación inmediata, reduciendo la propensión a compras compulsivas, atracones alimenticios o arranques de ira.
Por eso no tenga impaciencia o se moleste con la persona que no es impulsiva, “acelerada” o que no reacciona rápidamente ante lo que sea. Su actitud quizá no solo le sirva a ella o a él sino a usted y quienes se encuentren en sus entornos. Hay que redescubrir la paciencia.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
