El educar consiste en enseñar, guiar, y a su vez es el proceso intencional y continuo de desarrollo integral de una persona, mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, destrezas, costumbres y formas de actuar a un niño, joven o adulto. Mientras vivan este proceso verán acontecimientos cómo huelgas de maestros, manifestaciones estudiantiles y reajuste de programas educativos de acuerdo al lugar, tiempo y demandas del estudiantado que no solo debe dedicarse y trabajar bien enfocado en las lecciones desarrolladas en el aula por cada profesor, docente o maestro que tenga la intensa responsabilidad de educar bien a quien le toque hacer.
Un compromiso que no solo demanda que el guia conozca bien su materia sino que a su vez conozca e identifique las habilidades y talentos de sus alumnos para que puedan servir no solo para las tareas académicas sino para ellos y los grupos de personas con las que trabajen, estudien o vivan en el futuro.
Ahora el premio Nobel de Economía estadounidense John Forbes Nash hace una crítica a la educación actual diciendo que hoy día en «Las clases se opacan la mente, esto le quita creatividad a los estudiantes», que es una capacidad cognitiva esencial que permite adaptar, transformar y generar soluciones novedosas ante entornos cambiantes, en cualquier momento, lugar y condición. Forbes Nash se hizo del premio nobel en 1994 por su análisis revolucionario del equilibrio en la teoría de juegos no cooperativos.
Recobrar la atención
Opacar la mente (u opacamiento mental) es una expresión que describe un estado de pérdida de claridad, agilidad o nitidez cognitiva, en el que los procesos de pensamiento se vuelven lentos, pesados, nublados o confusos. Algo peligroso para quien se encuentra en posición de ser educado en lo que sea. Siempre debemos buscar la lucidez, agudeza mental, iluminar nuestro pensamiento y/o despertar nuestra mente en cada oportunidad que tengamos de aprender lo que sea en la mejor universidad que es la vida misma. La frase o llamada de atención de Nash resume su desconfianza hacia la enseñanza tradicional, la misma que él mismo desafió como alumno inquieto y, más tarde, como profesor de métodos poco convencionales
Nash, célebre por sus aportes a la teoría de juegos y por la película «Una mente maravillosa», que Ron Howard dirigió sobre su vida, convivió durante décadas con una esquizofrenia paranoica que marcó buena parte de su trayectoria. Su figura combina, como pocas, el genio matemático y una mirada crítica sobre cómo se educa a los jóvenes. Es importante su parecer aunque venga de una persona con problemas de salud, condición que no hace menos importante su llamada de atención o postura sobre cómo educamos no sólo en Paraguay sino en varios lugares del planeta. Donde existimos niños, adolescentes, jóvenes, adultos, mayores de edad que no dejamos de aprender hasta el último suspiro.
Es importante tener en cuenta que Nash atribuía la mayor parte de sus descubrimientos clave al trabajo individual, la curiosidad propia y la investigación autónoma. Argumentaba que el verdadero avance intelectual proviene del aislamiento creativo y de la libertad mental para explorar problemas complejos sin la tutoría dogmática de cualquier institución que es la transmisión del conocimiento como una verdad absoluta, cerrada e incuestionable, sin dar margen a la crítica, la duda o la exploración independiente por parte del estudiante.
El alumno aunque esté empezando a tomar clases o no conozca mucho al respecto o tenga experiencia en lo que se le enseña puede aportar con su crítica, cuestionamiento o lo que le genere dudas sobre lo que se le enseña. Ese es el camino.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares