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miércoles, diciembre 1, 2021
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La nueva oficina

Estamos volviendo de a poco a la normalidad pre pandemia pero no es fácil.

Vamos a la oficina era común escuchar entre compañeros de trabajo que en un momento del día coincidían antes del oficio o durante una pausa del mismo para volver al empleo antes de la pandemia. Una vez que fue verdad cambió por, hoy que haces por tu casa?, tengo reunión por zoom con el jefe y compañeros para coordinar el trabajo, palabra y acción que también sufrió una mutación, desde la aparición no solo del virus sino del acceso global a la tecnología que nos debe servir y no servirse de nosotros.

A su vez el home office o trabajo a distancia, hace difícil el replanteo del retorno a la oficina de 4 paredes, escritorio, velador y documentos para revisar y trabajarlos. Una transición hecha de golpe encuentra difícil su retorno a lo que se consideraba cómo normal hasta hace unos meses atrás y ahora lo normal es el ver muy difícil dejar la comodidad de la casa, sonidos, uniforme casual y ausencia de compañeros que molestan o distraen o jefes que controlan nuestra producción a todo momento.

Ahora una vez inmunizados, con tapabocas, manos aseadas y hasta con perfume nos movilizamos en paz creyendo que el virus ha dejado de existir y creemos que todo ha vuelto a la normalidad.

Ahora la opción por este motivo y otros más que el jefe ha encontrado útil, continúa el home office porque ahora las empresas luchan con los retos del trabajo remoto y el retorno a las oficinas, lo que nos hace pensar en nuestro futuro y el de nuestros espacios gregarios habituales que ahora se redujeron a ser nosotros frente a un monitor de la computadora o hasta del teléfono que en algunos casos ya es habitual incluso aprovechando el semáforo rojo para revisar su correo y responder para cumplir con su trabajo, convirtiendo esta acción en una real oficina móvil o car office.

Cambios profundos
En estos meses desde el 2019 hemos sido testigos y víctimas de cambios brutales en nuestra relación humana, que ahora debido quizá al hábito de no ir a un lugar específico a trabajar y quedarnos en la casa a tipear o hablar mirando a la pantalla con compañeros, jefes o clientes, sin darnos cuenta hemos abierto las ventas de la casa a una brisa que nos dio comodidad y continuó dándonos nuestro sueldo a cambio de la producción.

La oficina de antes del 2019 ya no existe y parece tener características de quedarse entre nosotros cómo el molesto asfixiante tapabocas y la distancia poco o nada humana que también forma parte del aislamiento que hemos hecho nuestra nueva forma de relacionarnos. El pasarse la mano, abrazarse o darse un beso se cambió por un puño o codo codo. Lo que vuelve aburrido el encuentro social desde la bienvenida hasta la despedida, que es lo que apunta ser la dirección que tomará la oficina real o el espacio en el que nos congregamos para dialogar y pensar soluciones que no eran nada virtual cómo la ultima reunión que tuve con unos compañeros que me pedían que les alcance el documento que esta en mi bolsón y forma parte de mi oficina a distancia o home office.
Esto ha venido para mutar es bueno saberlo y actuar en consecuencia.

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