El envejecer es el dicho de una persona o de una cosa: hacerse vieja o antigua. Esto implica encarar muchos cambios en la estética y cómo funcionan los órganos blandos internos del organismo, las articulaciones y lo que tienda a ponerse viejo y disfuncional con el tiempo, que nos llevan a buscar soluciones en el hospital o acudir a la medicina para continuar viviendo sin complicaciones.
El reconocido escritor y periodista español Arturo Pérez Reverte ha hecho un artículo titulado; Sí, soy viejo… ¿Y qué? en el que hace referencia a lo que implica hoy día envejecer en un tiempo de cambios en cómo nos “comunicamos”, lucimos o somos el uno con el otro. Reverte aborda la vejez no como un retiro dorado, sino como un proceso de desmantelamiento y, a la vez, como la última gran oportunidad para observar el mundo con una lucidez que solo da el haber sobrevivido a muchas «batallas», un tiempo para estar satisfechos y orgullosos por sus conquistas alcanzadas en la vida.
Para él, envejecer es una incursión en un territorio hostil donde las facultades se van perdiendo. Sin embargo, sostiene que la clave no es lamentarse, sino «envejecer con dignidad». A menudo menciona que la vejez es el momento de aplicar todo lo aprendido para no convertirse en una caricatura de uno mismo.
El mayor de edad, anciano o “viejo” es un ser humano más cómo su pariente, compañero de trabajo, estudios o de cualquier tarea colectiva hecha con otras personas, y requiere atención, cuidado, respeto e integración a cualquier grupo donde y cuando sea, aunque su estado físico y/o mental no le permitan hacer “cosas de jóvenes”, no podemos o debemos olvidarnos de las personas que alguna vez ayer nos atendieron, enseñaron o resguardaron de cualquier amenaza a nuestra salud. Que es un “quid pro quo” o una cosa por otra, o devolver el favor, la atención o cuidado a quienes se ponían alegres de vernos hablar, caminar o socializar con otras personas de niños, adolescentes o jóvenes.
Echar mano a los libros
Para el escritor, la vejez se combate con una biblioteca sólida. Considera que haber leído y vivido permite que, cuando el cuerpo falla, la mente tenga un lugar seguro donde retirarse. A menudo cita a autores como Séneca o Montaigne para reforzar la idea de que la vejez es el tiempo de la reflexión filosófica y el silencio elegido. También suele decir que la muerte es una «señora que siempre está esperando a la vuelta de la esquina» y que la vejez es el pasillo que conduce a ella. Su postura es la de no tener miedo, sino de aceptar el final como parte de la regla del juego, manteniendo la curiosidad intelectual hasta el último minuto.
Y para él, envejecer es una incursión en un territorio hostil donde las facultades se van perdiendo. Sin embargo, sostiene que la clave no es lamentarse, sino «envejecer con dignidad». A menudo menciona que la vejez es el momento de aplicar todo lo aprendido para no convertirse en una caricatura de uno mismo. Este hombre tiene 77 años, en un país donde la edad media se sitúa actualmente en torno a los 45 y 47 años, dependiendo de si se mide el promedio simple o la mediana (el punto que divide a la población exactamente en dos mitades);
Edad Mediana: Se estima en 46.3 años. Esto significa que la mitad de los españoles tiene más de esa edad y la otra mitad menos.
No son la misma cosa un joven que un mayor de edad, cómo el recién nacido y cualquiera que ha tenido más tiempo de vida en el mundo, con sus sentidos desarrollados y con ideas y/o conocimientos particulares sobre cualquier cosa asi que a vivir el tiempo de envejecer ya que entramos próximamente al invierno demográfico en el país.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
