El mundo cuenta con 8.142 mil millones de personas, todos respiramos, vemos, escuchamos y pensamos sobre lo que hicimos, hacemos y debemos hacer. Cómo también tenemos ideas más profundas que a veces los medios de comunicación rescatamos de una comunidad o una persona en particular porque se destaca en el ámbito artístico, intelectual o deportivo, que son áreas en las que podemos ver o escuchar a sus personajes y en ocasiones nos dejan pensando en lo que dijeron.
Por ejemplo, el actor George Clooney dijo; «No aprendes nada del éxito, todo lo aprendemos del fracaso. Y el miedo al fracaso es lo que impide que la gente haga cosas». George Timothy Clooney es un actor, cineasta y filántropo estadounidense de 64 años. Ha participado en al menos 68 películas desde que empezó a trabajar en el cine en 1978.
Todo ser humano es imperfecto y eso nos hace vulnerables a fracasar, equivocarnos y accidentarnos siempre que vivamos sin atención y cuidado, previendo en lo posible cualquier desmán o contratiempo de acuerdo a lo que nos hayan dicho o lo vivido y experimentado por nosotros mismos en algún lugar o momento en particular.
El duro camino del aprender
El hecho de ser imperfectos no es una excusa para fallar con frecuencia. No podemos ni debemos vivir fracasando y aprendiendo de esos errores. De niño por ser hiperactivo, tendía a fracturar huesos con frecuencia o pelar la piel de las rodillas, manos y codos, las primeras partes de nuestro cuerpo que entran en contacto o por la plataforma por la que haremos contacto en el accidente que nos toque experimentar. Accidentarse y salir con vida del mismo es la mejor lección que nos da la vida no solo para aprender del dolor físico, moral o emocional que nos deje aquel fracaso sino sobre todo ilustrarnos en lo que debemos evitar para no repetir traspiés en el viaje de vida que tengamos.
La vida es la mejor y más útil universidad que puede servir para conocer y aprender de lo fracasos cómo de qué y cómo hacer para no reincidir en el error que nos lleva a fracasar; ser groseros, violentos, precipitados, “maleducados” o desubicados porque no ubicamos un mensaje o expresión en un lugar o momento en especial.
No sabemos hasta cuándo, dónde, cómo y con quien moriríamos, lo único claro que tenemos es existir bien ahora, el presente es el tiempo más claro del ser humano en su vida que debe estar libre en lo posible de pequeños o grandes fracasos para impedir reincidir en la derrota o normalizar esa actitud derrotista en nuestras vidas.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
