miércoles, noviembre 4

HUMANIDAD Y ALGUNAS FALENCIAS

La humanidad es una condición de vida que existe en el mundo hace mucho tiempo, en dicho periodo hemos investigado y cuestionado por qué y para qué existimos en el planeta, que no tiene solo al ser humano cómo condición de vida, sino también existen plantas y animales, que no pueden hacer lo que hacemos o intentamos hacer los seres humanos, que nos hemos hechos de un título comprometedor de “homo sapiens” u hombre sabio, por el naturalista, botánico y médico sueco Carlos Linneo en 1758. 

Y eso, por una combinación de razones taxonómicas (el sistema científico de clasificación de la vida) y evolutivo-biológicas (las características distintivas de nuestra especie). que además de poseer características físicas determinadas, podemos sentir, pensar, tener empatía y complicidad con el otro para asistirlo, sanarlo, educarlo o darle seguridad y servirle en cosas particulares de acuerdo a lo que hagamos en nuestro día a día. Momentos en los que de alguna forma estamos con otras personas en el desayuno, gimnasio, trabajo, estudios o donde tengamos la oportunidad de compartir un tiempo breve o prolongado con otra persona que no somos o son perfectas, porque ningún ser vivo alcanza esa condición en la tierra, por eso se dan errores “inofensivos” con frecuencia en un mundo donde quizá por eso seguimos teniendo guerras, corrupción  o malos gobiernos, empresas, familias  o lo que sea gestionado por seres humanos  que terminan siendo fracasos. por razones particulares.

Una de ellas puede ser la falta de comunicación, el deseo o comodidad de estar o sentirnos solos, condición que valga la redundancia no viene sola porque cuando el cerebro percibe que está socialmente aislado, activa el sistema de respuesta al estrés como si estuviera ante un peligro físico constante:

  • Estrés crónico e inflamación: La soledad eleva de forma sostenida los niveles de cortisol (la hormona del estrés). Esto mantiene al cuerpo en un estado de «alerta de supervivencia», lo que provoca inflamación celular crónica y debilita la función del sistema inmunológico.
  • Deterioro cardiovascular: Diversos estudios señalan que la soledad crónica equivale, en términos de riesgo de mortalidad, a fumar aproximadamente 15 cigarrillos al día o a padecer obesidad severa, aumentando significativamente el riesgo de hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares.
  • Impacto en el cerebro: El aislamiento prolongado reduce la neuro plasticidad y se asocia con un ritmo acelerado de deterioro cognitivo y un mayor riesgo de desarrollar demencias o la enfermedad de Alzheimer.

Aprender vivir solos

Lo que leyó no es para asustarlo o para que se sienta incómodo en un planeta con millones de personas que viven felices y confortables sin la compañía de nada o nadie sin darse cuenta de los riesgos que supone la soledad o estilo de vida ermitaño; persona que elige profesar una vida solitaria y ascética, sin contacto permanente con la sociedad. Donde iría así la humanidad que congregando logró importantes revoluciones o cambios en la forma que gobernamos, dirigimos o llevamos adelante cualquier iniciativa que funcione con personas que deben estar conectadas y bien integradas en el proyecto colectivo para hacerlo exitoso y funcional hacia los fines que tengan. 

Por eso si se encuentra con alguna herramienta que capte su concentración visual o auditiva piense en las personas que lo rodean, que también tienen problemas particulares o colectivos, que pueden ser solucionados si le da una pausa al tiempo de “aislamiento virtual”, escucha, ve o lee a su pariente, vecino, amigo, compañero de trabajo o estudio o de cualquier cosa que haga con otro ser humano. Y eso, aunque le moleste cómo luzca, suene, sea o piense, puede responder a su duda sobre algo determinado, hacer que sienta o piense en algo que pueda servir para que solucione o arregle un dilema que tenga consigo o con otras personas. 

No debemos estar pendientes el uno del otro 24/7 los 365 día del año, más el acompañar, acompañarnos o dejarnos estar con el otro puede servir para mucho en un momento en el que estamos dejando que la soledad y sus malos efectos exista más que la compañía, aglomeración o amparo del otro en espacios públicos cómo el parque o plaza  que antes era un lugar donde la gente no solo se entretenía, interactuaba y conocía al otro para conversar temas que tengan en común o lo que pueda volverse un tópico común porque vivimos en la misma ciudad, país. 

Ahora que la red internacional es una herramienta globalmente muy utilizada también preocupa lo que ocurra fuera de nuestras fronteras, donde también existen seres humanos u “hombres sabios”, que debemos usar nuestras sabidurías n no solo para diseñar o crear aplicaciones o dispositivos tecnológicos para ver o escuchar lo que sea sino para cuidar la condición responsable de importantes revoluciones y conquistas científicas que fueron útiles para la creación de remedios u otras herramientas médicas, tecnológicas o de cualquier campo científico, que no “están todavía” siendo ocupados solo por maquinas o cosas que no sean humanos, que si seguimos así de “aislados” corremos el riesgo de extinguirnos cómo cualquier especie animal, que parecen ser más abias que el ser humano porque todavía las vemos y oímos, continuan congregando y viviendo con salud. Que es la mejor amiga de nuestra vida desde el nacimiento hasta dejar de existir, que si lo deseamos seguir haciendo sin dramas tenga en cuenta a sus amigos, parientes o quienes conozca, charle o ría con ellos, verlos, escucharlos y responda a sus ideas y sentimos hacia lo que sea, aunque seamos muchos en el planeta si logra hacer sentir acompañado a quien sea en su barrio ya es suficiente para nuestra o cualquier condición de vida en el unico lugar que reune las condiciones precisas para que estemos con vida.