En el tiempo de vida que tenemos a veces encontramos o nos topamos con cosas que no esperábamos. Algunas cómodas, útiles y felices y otras desagradables, fastidiosas pero con sabor a esperanzas y respuesta a acontecimientos desagradables del pasado; El descubrimiento de un “campo de exterminio” a las afueras de un pequeño pueblo de México ha sumido a las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en una mezcla de confusión y consuelo.
A veces ignoramos o no queremos hablar o explorar mucho en el ayer para evitar incomodar o molestar a quien sea que haya tenido a un ser querido afectado por lo que sea haya ocurrido, más el tener la valentía de volver atrás para saber más de lo que haya pasado donde sea puede servir para entender nuestro presente y dar respuesta a quienes hayan perdido algo o alguien.
Hace sesenta años en México se dieron lamentables eventos cómo una matanza cometida por tropas del ejército federal contra el movimiento estudiantil y popular en Chilpancingo, Guerrero, cuando se dio una matanza cometida por tropas del ejército federal contra el movimiento estudiantil y popular.
Ayer en el mundo han pasado muchas cosas, más nuestro ayer tiene mucha influencia en lo que y cómo somos hoy, por eso es importante tomarnos el tiempo, trabajo y voluntad para conocer lo qué, cómo y porqué se dieron hechos buenos o malos de lo que haya pasado en nuestros países o entornos sociales.
Una búsqueda dolorosa
Voluntarios de una búsqueda descubrieron un rancho a las afueras de La Estanzuela, un pueblo pequeño y polvoriento cerca de Guadalajara, en Jalisco. Dentro del lugar abandonado, integrantes del grupo de búsqueda, Guerreros Buscadores de Jalisco, hallaron rastros de una violencia inimaginable: hornos crematorios, restos humanos quemados y fragmentos de huesos. También había pertenencias personales descartadas y cientos de zapatos.
Más de 120.000 personas han desaparecido en México desde que el país empezó a llevar la cuenta en 1962, según los datos oficiales. De 2018 a enero de 2023, la agencia gubernamental que coordina los esfuerzos para localizar a las personas perdidas en México registró 2710 fosas clandestinas con restos humanos por todo el país. Ahora están trabajando para identificar los cuerpos y conectarlos con sus familiares o conocidos que se preguntaban donde estaba el hijo, hermano, primo, padres, tíos o abuelos y deseaban hacerles una despedida adecuada sin que su identidad o existencia quede cómo “desaparecidos”, el título de muchas personas que fueron asesinadas aquella vez cómo lo ocurrido durante los 35 años de dictadura en Paraguay (1954-1989). Tiempo de destrucción, ofensas y muertes que padeció la población paraguaya que o se aguantaba y vivía en silencio, migraba o se despedía de su familia y amigos de formas más tristes, en algunos casos con previa tortura.
Hasta ahora, las autoridades locales en Jalisco no disponen de muchas respuestas sobre el llamado “campo de exterminio”, como lo denominan los medios de comunicación y grupos de búsqueda.
En la década de 1960, México fue gobernado por dos presidentes: Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), personas que por lo descubierto no estaban sanas o equilibradas mentalmente para dejar que ocurran hechos cómo los registrados en su país cuando hoy día cualquier gobierno “democratico” se debe a su población.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
