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Editorial

Fiscales con anteojeras

Mal desempeño que sigue impune

De pronto, el Ministerio Público tuvo una súbita iluminación, recordó que es “representante de la sociedad y encargado de perseguir hechos punibles” y se puso al frente de la cacería del intendente municipal de Pedro Juan Caballero, protagonista del más folklórico de los actos que gustan protagonizar estos personajes típicos: alardear de su cargo, atropellar la ley y amenazar con fulminantes destituciones propalando empinados parentescos. De manual. Un claro ejemplo de lo que pasa con algunos seres humanos cuando su cociente intelectual es inversamente proporcional a su altanería y prepotencia. 

Pero este no es el tema central –no puede serlo dada la insignificancia de su protagonista- sino parte de otro comportamiento mucho más grave: el del Ministerio Público, que está demostrando tener varas muy distintas para medir conductas y, en consecuencia, tomar decisiones.

Todavía no se ha aclarado satisfactoriamente la manera grosera con la que las fiscalas Sandra Quiñónez y Teresa Sosa actuaron en el caso de los ciudadanos que volvieron de Estados Unidos en un vuelo especial y que, en virtud del protocolo sanitario vigente para esos casos, debían guardar aislamiento preventivo en lugares asignados por la autoridad sanitaria. 

La actuación de la fiscalía fue vergonzosa. Mientras un ciudadano de nombre Karim Salum era apartado del grupo, los demás debieron recluirse obligatoriamente en un centro de cuarentena.  En este caso, ni la Fiscal General del Estado ni la actuante en el aeropuerto internacional recordaron que representan a la sociedad y sin más trámite mandaron a su casa al tal Salum, alto directivo de una red de casas de pago. Según algunos testigos, se vio al empresario recorrer sus oficinas en el Paseo La Galería en cuyo estacionamiento fue fotografiado su vehículo personal.

¿Así cuida el Ministerio Público los intereses de la ciudadanía? ¿La salud, por ejemplo?

Si eso no es mal desempeño de funciones, qué cosas lo serían. Aparte del trato discriminatorio burdo que sufrieron los ciudadanos paraguayos que volvieron de EE.UU., dejar suelto al potencial esparcidor de un virus mortal configura un comportamiento totalmente reprochable que, sin embargo, hasta ahora sigue en total impunidad.

Parece que no solo el Ministerio Público tiene anteojeras. También las tiene el Congreso.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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