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Feliz día de la madre

Por María Nasta

Así es, hoy es el día de nuestra madre tierra, de nuestro hogar, por lo tanto, hoy es también nuestro día porque con esta madre seguimos siendo uno: la habitamos, nos sustenta, y nos seguimos nutriendo de ella.

Dado el tiempo de crisis que estamos viviendo, habremos escuchado decir en repetidas ocasiones que pasado este tiempo: “nada puede volver a ser normal” o como antes.

¿Pero a que nos referimos cuando decimos esto?

En un día como hoy sería importante preguntarnos lo que entendemos cada uno de esta idea y proponernos acciones concretas que contribuyan a que nada vuelva a ser “normal”.

La tierra viene acumulando en la atmosfera las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) desde hace siglos. Somos la primera generación en sufrir los efectos del cambio climático y también la última generación quepodrá hacer algo al respecto.

Algunos de los principales causantes del cambio climático son: la generación y el consumo de energía derivada de los combustibles fósiles; la ganadería y la agricultura; el transporte.

A nivel mundial, aproximadamente el 70% de la producción y consumo de energía viene de los combustibles fósiles. En Paraguay, contamos con energía limpia y renovable de las hidroeléctricas que tenemos, pero al mismo tiempo, los combustibles fósiles importados representan el 35% de la energía que consumimos. Además, aproximadamente el 50% de la población paraguaya cocina, calefacciona y obtiene luz de la leña de bosques nativos. Sería ideal sacarle provecho a toda la energía limpia y renovable que generamos y reemplazar otras actuales tanto en nuestras casas como en el transporte.

Yendo a la ganadería, se cree que es responsable del 91% de la destrucción del Amazonas, y una de las principales responsables de las emisiones de GEI causantes del cambio climático. La deforestación, degradación del suelo, contaminación de recursos hídricos, utilización de agua y otros recursos en exceso, la contaminación del aire, daños a la biodiversidad natural, además de su impacto en las comunidades rurales, son varios de sus efectos negativos.

Hablando de dietas, un tema muy de moda. Una persona con una dieta vegetariana vs alguien con una dieta de carne tiene una huella de carbono hasta 50% menor. También se habla de la huella hídrica, que se refiere al consumo de agua escondido a lo largo de toda la cadena alimentaria de lo que consumimos. En promedio, una hamburguesa vegetal lleva 160 litros de agua y una hamburguesa de carne de vaca lleva 15 veces más. También se estima que pasando 1 año sin consumir carne animal uno estaría salvando aproximadamente 3400 árboles. Por lo tanto, podemos entender el impacto positivo que podemos causar en el planeta al elegir reducir o eliminar el consumo de carne animal de nuestras dietas.

Y será importante que la industria ganadera continúe explorando e implementando caminos de innovación y reducción de su huella de carbono, de manera que cualquier cambio se manifieste de manera paulatina y sin impactar negativamente en quienes dependen de ella para su subsistencia.

Por último, está el sector del transporte, otro de los mayores responsables de las emisiones que afectan al cambio climático y la contaminación del aire. Según la OMS, al año mueren 7 millones de personas a raíz de complicaciones de salud por la contaminación del aire. Las probabilidades de derrames cerebrovasculares, canceres de pulmón, neumopatias como el asma, están relacionadas.

Hoy día, más de la mitad de la población mundial habita en ciudades. Entonces, a donde iremos a parar si la contaminación continua así como venimos. De aquí a unos años sería ideal que utilicemos automóviles y transporte publico eléctricos. Pero mientras tanto, ¿por qué no apuntar a reducir la cantidad de vehículos que circulan, y promover la utilización del transporte público? ¿Cuál es el estado del transporte público en ciudades como la nuestra, en Asunción? ¿Es apto, es digno, es seguro? Tal vez sea un buen momento para que las empresas de transporte entiendan que transportan personas y no mercaderías, por lo tanto, es crucial levantar el estándar de servicio. Todos deberíamos poder utilizar el transporte público sin miedo y sintiéndonos seguros y dignos.

Recordemos lo que venimos leyendo y diciendo: nada puede volver a la normalidad. Y esto debe estar presente en cada área de nuestra vida, en cada sector industrial y empresarial, en cada organización de gobierno. Pero no de la boca para afuera –más allá de que suene muy romántico- sino de puertas para adentro, materializado a través de acciones y decisiones concretas. Y esto sin duda pondrá en riesgo aspectos puramente económicos y egoístas, pero el desafío estará en entender que la ganancia –no solo económica- está en el largo plazo. Dicho por el Foro Económico Mundial “Los esfuerzos para resucitar la economía mundial deben promover la salud, la equidad y protección del medio ambiente. Un completo desarrollo sostenible”.

Pensando en cómo ser prácticos en nuestro día a día, podemos empezar por pocas acciones que vayan derivando en otras y así volvernos cada vez más “anormales”, mas sustentables, mejores.

Por ejemplo:

– Te propongo empezar a ser más consciente de la basura que generas en tu casa, en tu día a día. Antes de tirarla pregúntate si en primer lugar podés reducirla cantidad que tiras; si podés darle otra ‘vida’; si podés reutilizarla; y, finalmente si podés reciclarla. Y empeza a separarla en tu casa. Contacta con organizaciones de reciclaje y de compostaje, quienes manejan el cómo y la mejor manera de disponer o asesorarte en cuanto a esta basura.

Dato: por cada kg de basura que se estima que el paraguayo genera diariamente, 60% son orgánicos (alimentos, restos de frutas, verduras, podas de jardín, otros). Asunción cuenta con un servicio de recolección de residuos limitado; y toda la basura que hoy día se recolecta termina en los vertederos. Los orgánicos al descomponerse afectan el suelo, el aire y el agua emitiendo GEI variados. ¡Si lográramos evitar que este tipo de basura llegara a los vertederos, los beneficios serian muchos a nivel suelo, aire, agua y salud de todos!

En un futuro será genial contar con jardines comunitarios en los barrios en los que sembremos además de plantas, alimentos, y poder abastecernos y a los más necesitados, y compostar toda la basura orgánica. Además de generar un espacio de unidad y vida comunitaria.

– Otra forma como podemos contribuir al planeta es siendo más conscientes de nuestra alimentación, ya que es un área de un impacto importante. ¿Entonces, que podemos hacer?

  1. Reducir la cantidad de carne de vaca que consumimos (según estudios, la carne de vaca es la que más recursos utiliza e impacta más negativamente, comparada con el pollo, el cerdo y otros).
  2. Elegir consumir alimentos producidos localmente. Apoyar a pequeños productores de verduras, de frutas, y mercados locales.

Hablando de no seguir con el ‘business as usual’, es muy importante entender que el sistema alimenticio actual y los desafíos alrededor de el (obesidad y desnutrición, aumento de químicos en la producción, entre otros) son responsabilidad del sistema económico y de grandes corporaciones protagonistas a nivel mundial. Por lo tanto, es importante instar a dichas organizaciones a replantear la forma en que vienen haciendo negocios. Y nosotros como consumidores tenemos el poder de decidir qué productos comprar. Personalmente, hoy día intento comprar solamente productos de empresas que demuestran probadamente –no a través de campañas publicitarias solamente- su compromiso con ser social y medioambientalmente responsables.

Hay mucha información sobre este tipo de empresas, las positivas y las negativas. Fíjate, entérate, y elegí aquellas que consideres coherentes y responsables.

También, denunciemos y expongamos a empresas/industrias que no cumplan con sistemas de control y medidas responsables y éticas con el medio ambiente.

– Involucremos a los niños en todo este proceso de cambio hacia cuidar y amar mejor a nuestra madre tierra. Ellos entienden todo más rápido que nosotros, lo simplifican y son clave para el proceso.

– Finalmente, procuremos ser conscientes de lo que implica decir que nada puede volver a ser normal. Exijamos próximamente que estas palabras tengan contenido y se vean reflejadas en planes de acción y decisiones. Apuntemos al cambio hacia lo mejor y a todos los niveles: individual, de gobierno, empresarial. Sigamos exponiendo conductas de gente deshonesta, irresponsable, que solo nos perjudica. Que no nos representa. Y que nos aleja de esta visión e ideal de intentar ser mejores. Celebremos como sociedad valores éticos y que construyen.

Y hay tantas acciones más por realizar. De hecho, cada desafío es un caso estudiado por científicos y gente especialista, es profundo y muy amplio, pero empezar por algunas acciones puntuales es un buen primer paso como individuos. Si todos lo hacemos, el impacto a largo plazo deberá ser significativo.

Disfrutemos de este día, de nuestra tierra, de nuestra madre. Y que pasada esta crisis, nada vuelva a ser normal sino mejor.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.

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