martes, abril 28

Estudio desnuda a un Paraguay dejado a su suerte

Las medidas aplicadas para evitar la propagación del coronavirus, en lo económico, social y educativo, podrían conducir a mediano y largo plazo a la profundización de las desigualdades ya existentes en el país. Esta es una de las conclusiones del estudio “Mil voces: amplificando las voces de las personas referentes en las comunidades”, impulsado por el Observatorio de Políticas Públicas y Derechos de la Niñez y la Adolescencia (CDIA Observa), de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA).

La investigación, que se hizo de manera conjunta con 26 organizaciones de la sociedad civil en el marco de la pandemia, reveló que las personas de las comunidades en situación de vulnerabilidad social y económica, en la cuarentena total y el inicio de la cuarentena inteligente, no la pasaron nada bien.

Han sido las organizaciones de base, comunitarias, las que se activaron para responder a diversas situaciones de necesidades, desde la organización y el autofinanciamiento de los insumos para las ollas populares, pero también para otras necesidades de salud y recursos que se requieren.

 “Existe el desafío de no dejar a nadie atrás, pero ya hay personas y comunidades enteras dejadas a su suerte. La desprotección social en que están no solo lleva a pensar en la existencia de un Estado ausente, también en la indolencia de la sociedad que normaliza el sufrimiento, como una forma común de convivencia, pero que en realidad es sumamente violenta”, señaló Aníbal Cabrera, director ejecutivo de CDIA.

Agregó que este momento histórico que vive la humanidad trae la impronta ética y moral de no volver la normalidad, re-pensar y re-construir otras realidades desde y para la dignidad humana, logrando tener desarrollo, en paz y democracia.

Los no accesos a derechos, de parte de estos territorios, hacen que estén en la espera casi eterna de respuestas estatales. La supervivencia se impone desde la fuerza de las personas y la organización comunitaria, a pesar de la desidia gubernamental.

“Muchas personas han perdido sus fuentes de ingresos de una manera importante, la mayoría forma parte de la fuerza laboral de la economía informal. En casos de crisis, son las primeras que caen de los circuitos económicos, son excluidas de modo casi constante”.

Por otro lado, destacó que las personas que se encuentran en situación de pobreza están en mayor riesgo social y económico, de hecho son excluidas de modo político. Su ejercicio de ciudadanía es limitada debido a situaciones de utilización de parte de los partidos políticos.

En este contexto, acortar las brechas de desigualdades va a llevar más tiempo, dado que la baja inversión social en este sector, la escasa redistribución de la riqueza en el país y las debilidades de los servicios públicos en territorio estarían obstaculizando un mayor desarrollo de las personas.

BRECHA DIGITAL Y EDUCACIONAL 

La propuesta “Tu escuela en casa”, implementada por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), presenta serias dificultades para las comunidades consultadas. Primeramente, evidencia la brecha entre las distintas generaciones, dado que las personas adultas manifiestan como un problema el no comprender los temas y, en segundo lugar, revela una vez más la brecha digital existente en el país, por la cual muchas familias no tienen acceso a equipos e Internet y, si lo tienen, es a través de la modalidad de paquetes de datos, la cual implica una carga muy onerosa para las familias.

De 1.000 referentes sociales encuestados de 76 municipios de 15 departamentos en zonas vulnerables del país, el 83,8% indicó que el celular (smartphone) es el principal medio para llevar adelante la ‘‘escuela en casa’’, el 6,9% con fotocopias, folletos y 4,8% computadoras.

El 70,7% señaló que las familias acceden a internet por paquetes de datos y el 26% no tiene acceso a internet. Además, 1,4% se conecta para las clases por wifi y el 0,7% presta conexión de otro.

En cuanto a la percepción de los beneficios, el 41,8% dijo que la principal ventaja es acompañar el aprendizaje de los niños, niñas adolescentes, y el 33,9% estar más tiempo con los hijos. Sobre las desventajas, el 23,3% habló sobre la falta de comprensión sobre los temas tratados.

 “Este escenario lleva a pensar el rol del Estado para garantizar el derecho a la conectividad y, de esta forma, avanzar con la propuesta del aprendizaje a distancia y virtual. La nula pertinencia de la respuesta a la situación de la educación va a generar una crisis educativa sin precedentes en el país. La exclusión educativa va generar un daño fuerte a la presente generación escolar, acrecentando las desigualdades y las segregaciones de clase. La escuela pública, con un rol fundamental en la construcción equitativa de la sociedad, fue dejada de lado”.

TAREAS DOMÉSTICAS 

El confinamiento trajo aparejados dos desafíos, el aprendizaje de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes desde las casas, y el aumento de las tareas domésticas. En este sentido, siguen siendo las mujeres las principales responsables de asumir estas actividades, según dijo el 97.2%. Esta responsabilidad aumentó, según manifestó el 83.2% de los encuestados.

La distribución de las tareas domésticas y de cuidados al interior de las familias sigue siendo baja. Son las mujeres quienes llevan todo el peso del trabajo no remunerado asociado a lo anterior.

“El ejercicio de cruzar las respuestas del Estado, en las políticas de cuidados, principalmente en primera infancia, que signifique que miles de mujeres puedan acceder al mercado de trabajo, lograr una autonomía económica y liberarse de las diversas situaciones de violencia de género que pueden estar viviendo. El Estado debe dejar de mirar a los costados, caso contrario las mujeres seguirán muriendo, y niños y niñas seguirán quedando en orfandad”, destacaron desde la CDIA.

 VIOLENCIA INTRAFAMILIAR 

Los hogares también son el centro de otra problemática: la violencia intrafamiliar. El imperativo de permanecer en las casas levantó la alerta sobre la violencia hacia las mujeres y las niñas en sus hogares y, si bien es un tema no siempre abordado de manera explícita, allí donde se reconoce son mayoritariamente las mujeres rurales y las niñas, niños y adolescentes urbanos quienes se verían más afectados por esta problemática.

Con respecto al principal grupo afectado por los casos de violencia en la comunidad, el 45% de los referentes manifestó que fue hacia los niños, niñas y adolescentes, y el 30.7% a mujeres.

OLLAS POPULARES 

Las medidas de distanciamiento social y cese de actividades impactaron sobre el empleo y el trabajo, especialmente sobre la economía informal, ocasionando tanto en hombres como mujeres una inmediata reducción en sus ingresos. Esto redujo la capacidad individual y familiar de acceder a una alimentación regular y de calidad, especialmente en las zonas urbanas y en mucha menor cantidad en las rurales.

Según el informe, el 80% de las familias comían hasta tres veces al día antes de la cuarentena, durante el tiempo que duró la medida sanitaria se redujo al 42,3%. Un 52% pudo seguir accediendo a la comida y ahora con la cuarentena inteligente, mejorando pero sin llegar a los mismos niveles de alimentación.

El 17,1% comía hasta cuatro veces al día, pero este nivel de alimentación no se recupera con la cuarentena inteligente. Asimismo, el 72,2% de los encuestados señalaron que accedían a los alimentos por medio de sus ingresos antes de la pandemia, durante la cuarentena, el 54% de las familias pudieron acceder a los alimentos por medio de la ayuda de la comunidad, las conocidas ollas populares. El 26% mencionó que fueron los mismos vecinos y vecinas los que hicieron las donaciones para las ollas populares.

ATENCIÓN EN SALUD 

Un sistema de salud en crisis es lo que se evidencia debido a su débil y precario funcionamiento y limitada cobertura. El estudio expone el constante reclamo por la escasez de insumos, medicamentos y profesionales, y esta situación de crisis incluso parece haber afectado la regularidad en la provisión de los servicios de salud generales y especializados, como los dirigidos a personas con discapacidad.

Este momento sin precedentes y cargado de incertidumbres en diferentes planos afecta la salud mental, tanto de personas adultas como de niñas, niños y adolescentes. Desde la percepción de las personas referentes, se denotan altos grados de preocupación en las personas adultas, así como un número importante de niñas, niños y adolescentes tristes y preocupados.

El 51.9% de los adultos se encuentra preocupado, el 16.4% cansado o estresado, y el 13.3% con miedo. El 20.6% de los niños y niñas estaba tranquilo, el 17.7% triste y el 16% preocupado.

El cuidado y la atención de salud mental siguen estando en rezago al momento de brindar respuestas desde las garantías del Estado en cuanto a derechos humanos. Se han derivado diversos hechos: los suicidios no aumentaron pero sí se duplicaron los intentos de suicidio en este tiempo. La salud sigue limitándose a las cuestiones físicas, sin generar una mirada integral y preventiva.