El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Fisiológica o biológica es la respuesta de un organismo a un factor de estrés tales como una condición ambiental o un estímulo. Este término presenta la noción etimológica de “tensión nerviosa” y se creó a partir del vocablo del idioma inglés ‘stress’, con el significado de “presión”, el mismo que se originó en la voz latina ‘strictus’.
La palabra fue acuñada en inglés bajo la denominación ‘stress’, gracias al médico norteamericano Walter B. Cannon, en 1935. Igualmente, fue apoyado por el galeno y especialista en endocrinología, Hans Selye. Ambos científicos coincidían en definirlo como un estado de homeostasis en riesgo y con probabilidad de que se pierda, causando un desequilibrio delicado en el organismo.
Entre los efectos comunes identificados se registran que puede provocar:
- Dolor de cabeza
- Tensión o dolor muscular
- Dolor en el pecho
- Fatiga
- Cambios en el deseo sexual
- Malestar estomacal
- Problemas de sueño
- Enfermarse con mayor facilidad debido a un sistema inmunitario más débil
Está reacción es muy común hoy día en muchas personas y podemos darnos cuenta por su comportamiento incómodo ante lo que o quién sea en su entorno.
Situación compleja
Por experiencia personal en compañía del estrés, puedo decirles que no es nada feliz ni placentero estar o sentirse tensionado por las consecuencias que trae para nosotros vivir así. Porque esta reacción Comer en exceso o no comer lo suficiente, produce arrebatos de ira, hace que exista el Abuso de drogas o alcohol, hace que evitemos a los amigos y quedarse en casa, hagamos ejercicio con menos frecuencia.
La psicóloga española Mara Sanchez dice que; “Solo necesitas seis minutos para reducir tu estrés” que puede durar meses y más tiempo de acuerdo a lo que nos dediquemos, con quienes frecuentemos, lo que consumamos o lo que pensemos. La mente humana necesita espacios de descanso y regulación emocional para mantener el equilibrio. En un contexto cotidiano marcado por la prisa, la sobreestimulación y preocupación constante, muchas personas quedan atrapadas en la rumiación mental, y es verdad, con las pantallas que tenemos a nuestro alrededor no solo estamos sino vivimos sobre estimulados y la lectura funciona como una forma de escape mental saludable.
La Inteligencia Artificial (IA) dice que: leer no es solo un pasatiempo; es un gimnasio para la mente y un bálsamo para el espíritu. Ya sea que prefieras la ficción, los ensayos o las noticias, el hábito de la lectura transforma tu cerebro de formas fascinantes. Es útil para la Salud Cognitiva y Mental, el Desarrollo Personal y Conocimiento y la productividad y enfoque, así como ayuda a la calma corporal. “Tu ritmo cardíaco baja, tus músculos se relajan… ¡Tu sistema nervioso!
Este ejercicio le puede tomar seis minutos o más de acuerdo a lo atrapante de su texto, además de leer puede poner en práctica la regla del 4-7-8: Es un tranquilizante natural para el sistema nervioso. Inhala por la nariz durante 4 segundos, mantén el aire 7 segundos y exhala rítmicamente por la boca durante 8 segundos. También puede alejarse de su pantalla. Lávate la cara con agua fría o sal a caminar solo 5 minutos.
El cambio de entorno rompe el ciclo de pensamiento estresante. La psicóloga agrega también que puede tomar papel y lápiz. Escribir lo que te preocupa sin orden ni concierto. Sacarlo de su cabeza al papel reduce la carga mental instantáneamente. Que también de acuerdo a la cantidad de preocupaciones puede durar 6 o más o menos minutos.
Recuerde que a la lectura y escritura debe agregarle el ejercicio físico porque este libera endorfinas y reduce el cortisol (la hormona del estrés). Caminar a ritmo ligero es suficiente. Intente dormir entre 7 y 8 horas y evite noticias o redes sociales antes de acostarse.
La lectura funciona como un “ancla mental” porque desplazan temporalmente pensamientos intrusivos que puedan estresarnos. Además, es útil para fortalecer la capacidad de concentración y enfoque porque no se trata de consumir nada inmediato o breve cómo es habitual hoy día en las redes, una plataforma que tiene mucho para ser leído, aprender y conocer sobre otros y nosotros mismos.
A todo esto se agrega que debemos aprender a decir «no», que es una de las herramientas de gestión de estrés más poderosas. Prioriza tus tareas y delega lo que no sea esencial.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
