La transición es la acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro. Ninguna es fácil porque no estamos habituados a cambios frecuentes en la vida. Ahora el país sudamericano se encuentra enfrentando una importante transición política a un mes de la captura de su presidente Nicolas Maduro que gobernó su país por un total de 12 años y casi 10 meses, desde marzo de 2013 hasta enero de este año. Cuando la duración oficial de la presidencia venezolana es de 6 años.
Aunque Delcy Rodríguez, quien juró el cargo por Donald Trump en lugar del expresidente a principios de enero, parece satisfactorio en Washington, más es imposible saber si esta situación allanará el camino para la democracia venezolana que se vió afectada por la forma de actuar del gobierno estadounidense hacia el país que produce mucho petróleo para Norteamérica y el resto del mundo. La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) sigue siendo la propietaria formal de los recursos, pero ahora bajo una nueva dirección. La noche del 2 al 3 de enero durante una operación militar estadounidense que dejó 83 muertos, el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron llevados a Washington. Delcy Rodríguez, el mismo vicepresidente chavista que juró el cargo dos días después. aparentemente da a Donald Trump una satisfacción completa.
El ejército y las milicias revolucionarias no protestan. Venezuela abre su mercado petrolero y sus prisiones. Paralizados por la rapidez de los acontecimientos y la incertidumbre predominante, los ciudadanos permanecen en casa. Sin embargo, los politólogos siguen perplejos, esperando saber lo que le tocará vivir ahora al vecino venezolano. Y la pregunta ahora es sí; ¿Está en marcha la transición democrática? ¿O, como irónicamente los venezolanos se preguntan, el país está simplemente en transición hacia la transición?, o ¿ha llegado la reconfiguración del poder bajo la tutela estadounidense para quedarse?
Pocos saben lo que se viene
Venezuela atraviesa actualmente (febrero de 2026) un escenario de profunda incertidumbre y reconfiguración tras la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de fuerzas estadounidenses en la «Operación Resolución Absoluta», realizada por las fuerzas armadas estadounidenses. Y tras la captura de Maduro y su traslado a Nueva York, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Ella lidera una administración que intenta mantener la estructura del chavismo, pero bajo una fuerte presión internacional.
Venezuela está en democracia desde el 23 de enero de 1958, tras el derrocamiento de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez. Ha tenido desde esa época, gobiernos que sirvieron bien y no también a su población que por eso decidió migrar, más de 8 millones en la última década, y dejar atrás sus barrios, familias, compromisos, amigos y propiedades para tener la difícil tarea de asimilar y adaptarse a la cultura, tendencias y ritmos de vida que no son los mismos del país caribeño.
Cualquier transición a lo que sea es difícil porque no tenemos experiencias previas a lo que nos tocará vivir cómo fueron los más de 30 años de democracia paraguaya luego de 35 años de dictadura. Lo que hasta ahora sabemos es que el futuro legal de Nicolás Maduro es actualmente incierto y complejo por el saber cuánto tiempo estará preso depende de varios factores judiciales que están en marcha.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
