martes, abril 21

Cerebro y hallazgos

A veces creemos saber todo de la masa encefálica que traemos en el cráneo. Un órgano de suma importancia porque controla nuestros sentidos, lo que y como pensamos y sentimos ante lo que sea. Más siempre surgen novedades alrededor del complejo y fundamental órgano del cuerpo humano. Ahora se sabe que la pubertad también es un periodo de agitación neuronal que se refiere técnicamente a la actividad eléctrica excesiva o desorganizada de las neuronas en el cerebro. La pubertad es un periodo de cambios físicos significativos orquestado por variaciones hormonales.

Este periodo de vida entre las niñas se da entre los 8 y 13 años y en los varones entre los 9 y 14 años.

Todos alguna vez fuimos, seremos o somos adolescentes, jóvenes o puertos, que representa un periodo de vida que provoca cambios enormes en el cerebro. Entre algunas características del púber tenemos que este presenta;

  • Egocentrismo adolescente: Sienten que son el centro del mundo y que todos los están observando o juzgando (la idea de la «audiencia imaginaria»).
  • Deseo de Independencia: Empiezan a cuestionar la autoridad y las reglas establecidas buscando marcar su propio territorio.
  • Deseos de Privacidad: El cuarto se vuelve su «templo». Necesitan espacios y tiempos de soledad para procesar todos los cambios que están viviendo para que los puedan entender y asimilar.

El cerebro existe en nosotros desde la concepción en adelante y debe existir seguro, con atención y cuidado para evitar que presente molestias incómodas enfrentadas con analgésicos, buena alimentación, estiramiento o unos pasos lejos de la pantalla o lo que produzca agobio a nuestra mente.

Un periodo clave

El sistema endocrino del púber empieza a liberar hormonas (testosterona en chicos, estrógenos y progesterona en chicas). También se da un crecimiento rápido de los huesos. A veces los músculos no crecen al mismo ritmo, lo que explica esa sensación de torpeza o falta de coordinación temporal. Que no debe ser calificado cómo algo torpe, sino natural en la vida de cualquiera que esté atravesando este periodo de vida. Que aunque sea natural no tenemos por qué actuar o ser adolescentes eternamente sino en lo posible madurar. Que no tiene que ver con la edad cronológica, sino con la capacidad de gestionar las propias emociones, aceptar la realidad y tomar decisiones desde la conciencia en lugar del impulso precipitado, explosivo y a veces desubicado del adolescente. 

Es curioso cómo cambia la perspectiva, ¿verdad? Cuando somos niños o adolescentes, a veces vemos a los adultos como seres «amargados» o antipáticos, pero la realidad suele ser un poco más compleja (y a veces hasta justificable). Por el adulto tiene el El filtro de la «Carga Cognitiva»; un adulto promedio está procesando constantemente una cantidad enorme de información: facturas, responsabilidades laborales, problemas familiares y planes a futuro. Y cuando alguien está mentalmente saturado, su lenguaje corporal es más cerrado y sus respuestas son más cortas. No es que sean antipáticos, es que su ancho de banda mental está al límite.

El adulto también presenta una pérdida de la «Máscara de Cortesía»; desarrolla algo llamado economía emocional. Es menos cariñoso o expresivo ante cualquier estímulo emocional, menos que antes.

Y la mayoría de las neuronas se producen antes del nacimiento. Su número y conexiones evolucionan a lo largo de la vida, esto se llama «plasticidad cerebral». La pubertad provoca cambios enormes en el cerebro. Cambios que deben ser tenidos en cuenta por los padres, abuelos, tíos y el entorno de personas que los rodeen.