domingo, mayo 10

El vacío de la cabeza

Hay veces que siento un vacío profundo cuando no tengo ideas de que publicar en Facebook o mis redes sociales, si nos tomamos un tiempo para ver lo que se publicó ya podemos darnos cuenta de que no se piensa ni medio minuto lo que se va a publicar ni como eso podría afectar nuestra reputación, si es que existe tal concepto en el mundo virtual.

El mundo se derrite en una olla de mediocres publicaciones que no aportan nada al resto del mundo, el mal llamado “teléfono inteligente” mata su nombre quemándose a sí mismo en el fuego de la ignorancia, y no existen países en el mundo que se destaquen por liderar publicaciones inteligentes que es lo más triste de todo.

Donde quedan Finlandia u otras latitudes europeas que han marcado un hito en la capacitación educativa del ser humano, lastimosamente también vemos tontas impresiones digitales que no hacen nada más que mostrarnos un vacío mental extraordinario, que no es un problema hasta que debemos usar la mente para algo. La velocidad hace que no se pueda tomar el tiempo para leer, ver una obra artística larga, discutir con otro ser humano, la pregunta es; para qué queremos redes sociales si no la usaremos para socializar ideas sino mas bien para publicar selfies de nuestros rostros en lugares lindos o textos bobos sin capacidad de hacernos reflexionar sobre nada.

Aprender a manejarlo

El cerebro fue creado para algo mas que usarlo para medir el tiempo y la comida que consumimos o la ropa que vestimos. Soy de la idea de iniciar una revolución cultural virtual donde el agente de cambio seamos todos y decidamos por un día o semana publicar o republicar temas inteligentes, ya sean textos largos y aburridos como este o fotografías o imágenes que nos hagan meditar sobre lo que sea y así iniciar un cambio radical en la forma de usar las redes sociales sobresaturadas de estampados mentecatos inútiles que no sirven para nada.

Sabemos que Facebook empieza en una universidad de primer nivel como Harvard, pero desafortunadamente su contenido no emula su fama de prestigiosa academia de estudios. Desespera tener que abrir tu red social y lo primero que ves es una foto de alguien exhibiéndose como si fuera una estrella del mundo farandulero, posando como si la foto tendría que ser vista por algún juez de moda que calificara con un “me gusta” o comentario más estúpido que la imagen misma. ¿Desde cuando la socialización se limita a exhibir aspectos cuasi privados de nuestra vida? ¿Cómo hemos sido digeridos por una forma tan poco noble con la condición humana de mostrar fotos de nuestro cuerpo casi desnudo en alguna playa o mostrar aspectos que solo deben quedar en el hemisferio personal de cada uno o borrarlo si es posible?

No quiero molestar a nadie con mis palabras si es así tienen la libertad de seguir bajando y hundir sus masas encefálicas en otros estampados acéfalos, que no lograran nada, solo harán que sigan bajando buscando la nada virtual perdiéndose con dolores de cuello y ojos secos incómodos.

Es momento de usar los medios que tenemos y no al revés buscar hemisferios terrestres donde se hacen cosas para mejorar la calidad de vida y copiar lo bueno de ellos en nuestra geografía, evaluar si existe la posibilidad de que esa iniciativa sea sostenible dada nuestra capacidad intelectual o no y repetir si se dan los medios suficientes para imitar el avance testimoniado por nuestros ojos y publicado por un ser humano con buenas intenciones en algún rincón del planeta tierra. Al mismo a  quien debemos agradecer por la maniobra, sagaz y clarividente de tener fe en que un aparato puede servir para algo más que para revelaciones mediocres que también las hago, caramba no soy una luz sobre dos piernas y un bastón.

Pero quiero algo mejor para mi país y el mundo,  como se que también está en el deseo de mis lectores, por eso vuelvo al planteo de la revolución por una humanidad más consciente, sabia y menos adolescente y perdida en sus dudas y miedos que es lo que desafortunadamente vemos todo el tiempo en nuestras pantallas.

Es momento de tomar una postura y gritar ¡basta con la producción y consumo de basura digital! No somos payasos de circo para entretener a un mundo aburrido de sus rutinas. Somos seres humanos con vida y proyectos propios. –