“Si Marito llega a vetar la ley de las ollas populares para nosotros es como si entrara a patear la comida de la gente. No nos va a sorprender, pero afianzaría más nuestra lucha en demostrar que el Gobierno toma medidas antipopulares”, comentó Luis Narvaja, dirigente de la organización JuvenSur.
Lo cierto es que la situación se hace cada vez más difícil, las personas tienen hambre y las autoridades siguen haciéndose los de la vista gorda ante la enorme pobreza que atraviesa una gran parte de la población.
JuvenSur está compuesta por voluntarios que apoyan a las familias del Bañado Sur que no cuentan con recursos suficientes como para tener uno de los tres principales alimentos del día. Narvaja contó que antes se contaba con insumos suficientes para los cinco días de la semana, pero hoy logran a penas tres veces a la semana ayudar estas familias.
“Iniciamos con tres ollas y hoy apenas sostenemos una, la de San Blas que alimenta a 215 personas, si llegamos a los cinco días, con casi 1.000 platos semanales. Nosotros tocamos puertas de amigos, vecinos, para tener insumos”.
Agregó que no tuvieron asistencia de la Secretaría de Emergencia y el ministro Roa dijo que no contaba con los recursos para ayudarles y abastecer las ollas, lo mismo sucedió con el Ministerio de Desarrollo Social, del cual tuvieron una ayuda hace semanas atrás después de seis meses y faltaba azúcar, sal, pues lo que llevaron no era suficiente para elaborar una comida.
“No planifican la asistencia, dan las cosas que a ellos les sobran o que tienen en el depósito. Es preocupante el hecho de que la gente que asiste a las ollas populares es privada de algo por lo cual podrían haber optado, es decir, están obligados a comer lo que el menú establece. En ese sentido el espíritu del apoyo no se ve reforzado con comida variada. La asistencia es insuficiente y uno tiene que gestionarse”, acotó el dirigente de JuvenSur.

CADA VEZ MÁS GENTE
Por su parte, Gloria del Carmen González Mereles, presidenta de la Asociación Nido de Niños, que asiste a las personas de los alrededores de la Chacharita, afirmó que aumentaron los trabajos a los sábados, les ofrecen desayuno, almuerzo y merienda, y ya no solo asisten a niños, sino mujeres embarazadas y personas de la tercera edad.
“Cada vez viene más gente que necesita ayuda, y mantener la higiene, la desinfección de Nido, es difícil, se trabaja el triple. Apoyamos también a recicladores que viven del día a día y quedaron sin trabajo. Mientras que se pueda vamos a seguir abriendo las puertas de Nido”, refirió.
SIN CONVOCATORIA
Para FemiUnidas Paraguay la situación es más crítica ahora que en un primer momento porque las personas que colaboraban con los insumos están sin recursos, muchas de las empresas que se solidarizaron cerraron y las que continúan trabajando no hacen más donativos, todo se sigue autogestionando y los recursos del Estado tardan en llegar.
“Los planes que implementó el Gobierno son insuficientes y desiguales. Estamos muy preocupadas porque si bien se aprobó la ley de ollas populares no nos están convocando todavía, tenemos la lista de las primeras convocadas, no hay una organización social, sino que son no gubernamentales que tienen solvencia, y en la primera y segunda fase estuvieron de brazos caídos, a lo mejor esperando utilizar sus recursos para este momento, pero estamos preocupadas”, reflexionó Melanie Patricia Vega, directora de la organización FemiUnidas Paraguay
Recordó que en un primer momento hubo buenas conversaciones con las autoridades, pero ahora no están convocando a los líderes sociales. “Tanto trabajo, censo, elaboración de la lista de los ingredientes que lleva la olla, relevamiento de datos en el territorio, son 16 mil personas las que dependían de las gestiones, y todo va a ser en vano”.
También aseguró que hay comunidades indígenas donde se llevan alimentos en estado de descomposición y se ve que guardaron mientras que muchos necesitaban comer.
“No esperen a que haya un levantamiento social generalizado y que aumente la indignación. No es demasiado lo que el pueblo les pide, les pide lo que es suyo”.

LA NECESIDAD ES GRANDE
Techo Paraguay ha tenido en este tiempo contacto directo con alrededor de 100 comunidades y a través del monitoreo de estas, se dieron cuenta que se volvió una urgencia el tema de los alimentos.
“Recibimos cientos de solicitudes de comunidades que necesitan insumos para sus ollas, las personas que las hacen dedican su tiempo alimentar a los niños y ancianos de las comunidades y teniendo en cuenta ese escenario les apoyamos”, aseguró Bruno López, gerente general de Techo Paraguay.
Señaló que se siente mucho la pérdida del trabajo. “No recibíamos tantas solicitudes por el tema de alimentos y después de la pandemia, es la preocupación principal. Se hace difícil cumplirles a todos con las cosas que necesitan porque la necesidad es muy grande”, concluyó el gerente general de Techo Paraguay.