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Opinión

El gesto de Bergen

Comentario 3×3

La renuncia a su salario del director de Itaipú es un gesto importante en la vida de un hombre público para uno del salario extraordinariamente superior a la media de los salarios públicos en el país y, fundamentalmente, a lo que se hace como tarea concreta en la Binacional de Itaipú con el Brasil. 

El gesto no es suficiente tampoco, porque vemos que tendría que ser emulado por sus consejeros y por varios otros que, teniendo salarios también muy altos, no se compadecen las acciones que llevan adelante con lo que reciben de manera mensual.

Itaipú tendría que ser una gran usina de pensamiento y de acciones concretas para el desarrollo del país. El Paraguay tendría que apalancar gran parte de su desarrollo económico en la utilización masiva del 50% de la generación de la hidroeléctrica más grande del mundo. 

Si nosotros tuviéramos, en estos 50 años, funcionarios que realmente pensaran en los intereses del país y no en sus bolsillos, hace bastante tiempo Itaipú hubiera sido lo que ha sido el petróleo en la historia de Noruega a comienzos de la década del 60 del siglo pasado, o lo que ha podido producir del Emirato de Qatar en el desarrollo de la extracción petrolífera y la comercialización del gas. 

Deberíamos decir que Itaipú tendría que haber sido el elemento transformador del parque automotor del país. Ya a estas horas tendríamos que haber tenido prácticamente el 100% de todos los vehículos que circulan del país movidos a energía eléctrica, no tendríamos que estar hablando del Metrobús, sino sobre la comodidad y amplitud de los tranvías que unan a todas las poblaciones del Departamento Central y a toda población de más de 15.000 habitantes. 

Hubiéramos tenido trenes eléctricos de cercanía y un poco más utilizándolos de forma masiva para el transporte de personas y de cargas. El gesto de la renuncia del salario es simplemente una cuestión de carácter testimonial y lo es todavía mucho más cuando él lidera una empresa que es el líder en la venta de generadores Diesel que se venden en cantidades enormes en un país que no puede garantizar el suministro de energía eléctrica de manera constante ni permanente. 

Lo que tendríamos que pedirle, además de renunciar a su salario, es que ponga ideas en la práctica para que no tengamos ni cortes de energía y que tengamos un transporte público y privado masivos utilizando hidroenergía.

Benjamín Fernández Bogado

Doctor en derecho, periodista y profesor universitario. Ha realizado estudios de post grado en las Universidades de Navarra (España), Oxford (UK) Minnesota, Syracuse y Harvard de los EEUU. De esta última ha sido Visiting Scholar en el 2008.

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