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El Estado debe invertir en pulseras para controlar a agresores

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En los últimos días las noticias de nuestros medios han estado saturadas de episodios de violencia contra la mujer. En muchos casos, la situación desemboca en feminicidio, mientras que en otros las víctimas quedan gravemente heridas y son hospitalizadas. 

Ante estos hechos, muchas personas son denunciadas y guardan prisión preventiva o son condenadas. Juan Martens, doctor en Criminología, explicó en conversación con radio Ñandutí, que es necesario que tales delincuentes reciban tratamiento psicológico y sean controlados a través de mecanismos como las pulseras, lo cual actualmente no se tiene en los centros penitenciarios del país.

“No hay un sistema de tratamiento de agresión, de ira, que son los problemas fundamentales de estas personas que son violentas con sus parejas. Los centros penitenciarios son lugares de encierro nada más, las personas salen más agresivas”, acotó en conversación con radio Ñandutí.

Apuntó que las cárceles son un depósito de seres humanos, no centros de tratamientos penitenciarios y es importante que empiecen a ser lugares de atención integral con acompañamiento psicosocial donde puedan adquirir habilidades para vivir en sociedad.

Dijo que hay un índice de violencia muy alto que tiene que ver con la forma en que vemos el mundo, en que nos relacionamos con las demás personas, y principalmente los mandatos de género y se necesita una intervención interinstitucional, y una reeducación, pero mientras eso ocurra, deben existir sistemas de prevención, contención y tratamiento. 

“Los índices de feminicidio disminuyeron en Paraguay y eso indica que todo lo que se está haciendo está funcionando, también se denuncia más, eso es importante recalcarlo. Anteriormente todo quedaba en la cifra oscura, hace 10 años no teníamos conciencia de la dimensión y la magnitud del problema. Hoy tenemos esa posibilidad, en el caso del feminicidio, gracias a esta nueva ley podemos contar cuántas mujeres fueron asesinadas, pero hasta ahora nosotros no podemos prevenir, esa es la deuda pendiente, desde mi punto de vista”, señaló el experto.

Agregó que en los juzgados de paz hay problemas gravísimos porque no existen sistemas de control. “El Estado tiene que invertir en pulseras, es fácil, barato, es un dispositivo seguro y ha funcionado en otros países. Hay que ponerle uno a la víctima, se hace una evaluación de riesgo a la víctima y otra al agresor de manera que si se acerca, se emite una señal de alarma. En el país no están disponibles y son necesarios”, refirió.

Martens destacó en conversación con El Independiente que las pulseras ayudarían a descongestionar las cárceles y es un mecanismo efectivo de control de agresores, ya que en tiempo real se puede ver la distancia a la que está, muchos salen con restricciones pero no hay capacidad de controlar. 

También, una vez ingresada la denuncia de violencia doméstica, hay que hacer un perfil del presunto agresor, los niveles de riesgo y la relación con la víctima, los cuales son mecanismos estandarizados que se incrementan a nivel internacional y se deben incorporar para que además de saber cuántas denuncias existen, cuántos feminicidios hay, se puedan prevenir.

Finalmente, apuntó que hoy lastimosamente todo va a parar al sistema penitenciario y este se desborda, hay hacinamiento, amotinamiento, facciones que se vuelven cada vez más poderosas y es todo un problema, por eso necesita que la política criminal sea una política de Estado. Hay una incapacidad de ejercer Estado, de ejercer poder en un recinto tan diminuto como son los sistemas penitenciarios del país.

“Hay un abuso de la prisión preventiva por parte de jueces, las personas que vayan a las cárceles deben representar un riesgo y paradójicamente en las penitenciarías el 70% de las personas son inocentes o están siendo investigadas, pueden estar en sus casas o con las pulseras o con medidas de restricción. El hacinamiento en las penitenciarías también tiene que ver con la precariedad de la infraestructura, ya muy obsoleta”, concluyó el experto.