jueves, mayo 7

El dolor de la guerra

No se trata del cumpleaños de alguien o algo, aniversario de un matrimonio o recuerdo de un acontecimiento importante en el tiempo sino de cuando se cierra uno de los centros de exterminio humano más grandes del mundo. El de Auschwitz en Polonia.  No era eliminar basura o bichos peligrosos sino personas  muchos de ellos judios, gitanos o con alguna deficiencia física. Podría haber sido  pariente, compañero de trabajo, estudio, vecino o con quien se relacione virtual o realmente.  Eso pasó hace 8 décadas  en la segunda guerra mundial. 

Esta semana  se recordaban los 80 años de cuando se cerró el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau  que funcionó durante la segunda guerra mundial para maltratar y matar a seres humanos. Y no hablamos de un grupo de personas selectas sino un conjunto de personas muy grande, se calcula que allí murieron más un millón de personas entre hombres, mujeres, niños, discapacitados, homosexuales y por supuesto judios, por el extremo antisemitismo que existió aquella vez. 

El 27 de enero fue designado oficialmente Día de Conmemoración del Holocausto por una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005. Ahora dicho lugar es un museo público ubicado en la ciudad polaca de Oświęcim para recordar a las víctimas y lo atroz que hizo el ser humano contra su propia especie. Muchos murieron por enfermedades, torturas y abusos inhumanos cómo suplicios descontrolados contra otros seres humanos cómo usted y yo en el “aparato industrial para matar gente”. Millones en las cámaras de gas o fusilados. 

El horror nacido del fanatismo

Cómo es titulado por algunos críticos a lo construido por quienes formaban parte del nacionalsocialismo  hitleriano de la época que fue responsable de muchos “desmadres” cómo dirían los mexicanos refiriéndose  a problemas o desastres que el ser humano puede hacer y sorprender. Auschwitz  ha sido escenario de muchos problemas evitables si logramos integrarnos entre todos, dejando de lado el fanatismo descontrolado.

Aquel holocaustoi pasó por trapos o personas e ideas fanáticas  que no están ligadas con la paz, armonía y progreso colectivo sino a la destrucción de grupos humanos por tener aspectos, prácticas o formas de ser que no sean agradables o atractivas para el führer o líder de la asociación de personas que confíen en sus palabras y por eso harían cosas locas o “rayadas” cómo lo existido en Auschwitz aquella vez. Eso  ha quedado en el ayer, más debemos tener en cuenta los feos extremos a los que ha llegado el ser humano para no repetir esos errores donde, cuando y con quien sea. Mientras no tengan merecido esos castigos que la ley de cualquier país u organización internacional considere penable y abra así la posibilidad de repetir lo grosero que fueron algunas personas con otras.

Este año en Agosto también recordamos los 80 años del fin de la segunda guerra mundial. Un triste, sucio y horrible episodio en la historia de la humanidad que nos debe servir para aprender de nuestros desaciertos y no repetirlos más no solo en combates mundiales sino en guerras que se siguen dando hasta ahora por ejemplo entre Rusia/Ucrania o Israel/Palestina. 

No construimos nada eliminando vidas sino perdemos la oportunidad de conocernos y aprender de métodos, ideas y conocimientos que nos sean útiles que se encuentran en la mente del extranjero o compatriota que es diferente por fuera, más por dentro es igual al mundo y por eso debe existir una empatía recíproca. La misma que  hace más de 80 años no existió y se convirtió  en levantar asquerosas fábricas de muerte de seres humanos. No debemos olvidarlo