domingo, abril 26

El dinosaurio sigue allí/Felix Martin Gimenez Barrios

Existen ya demasiados análisis y preguntas sobre el que se considera como el
microrrelato mas famoso de la lengua española. De tan solo siete palabras y son las siguientes: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El microrrelato titulado El dinosaurio, obra del célebre escritor, periodista y diplomático guatemalteco de origen hondureño, Augusto Monterroso en 1959, publicado como uno de los trece relatos del libro Obras completas (y otros cuentos). ¿Pero qué fue lo que nos quiso decir Monterroso con ese breve escrito? Y quizá la respuesta correcta sea que no exista tan solo una interpretación de esta historia mas si tenemos en cuenta quien era el autor ya que recordemos que para mas sobre una, ahora debemos saber quien es el artista que se encuentra detrás de ella y el tiempo en el que fue creada. Augusto Monterro fue conocido y condecorado gracias a su sátira de la narrativa tradicional en esos tiempos.
Explorando temas acerca de la condición humana y sobre los binomios como la realidad y la fantasía. Lo interesante del relato es que no se proporciona respuestas a las preguntas que uno se podría hacer tras leer esa sola línea. No explica quién fue el que despertó, donde se encontraba, a qué hora despertó, si el dinosaurio era carnívoro o herbívoro ni se describe el color o ruido de la bestia. Detalles que se omiten a propósito para que se pueda crear un efecto de sorpresa y reflexión en los lectores y así, que busquen llenar esos huecos mediante la imaginación y meditar sobre el posible significado. Pero he aquí la interpretación mas cruda y realista del microrrelato. Lo que se despertó fue la humanidad.
La idea de que la humanidad despierte y se encuentre con un dinosaurio es una metáfora del descubrimiento de la verdad sobre la existencia misma. y las miserias que siempre están presentes tras cada descubrimiento que hemos hecho para evolucionar como civilización. La interpretación de que el cuento es una critica a la idea de que el progreso tecnológico pueda eliminar completamente la barbarie y la violencia que se encuentran con la humanidad desde que se descubre como generar fuego en las cavernas. El dinosaurio es una metáfora de la crueldad, de la opresión y tiranía que acompañan nuestra especie sin importar cuanto avancemos como sociedad y que tal vez de nada sirva despertar, ósea, hacer grandes descubrimientos si lo hacemos con fines
egoístas. No vale la pena evolucionar si no erradicamos el hambre, la desigualdad y la injusticia.
Es claramente un relato que de cierta manera desafía al lector, que invita a ver más allá de lo superficial, y por sobre todo a levantar la voz contra los mentirosos, contra los hipócritas, contra los tiranos. Augusto Monterroso nos invita a creer en un mundo mejor, pero para ello debemos de aceptar la realidad y ver que se puede hacer para
mejorar el sistema en el que vivimos.